El padre de familia, cuya identidad se mantiene en reserva por seguridad, relató entre lágrimas el calvario vivido. Según su denuncia, miembros del sindicato local lo interceptaron y lo sometieron a una golpiza brutal con el objetivo de obligarlo a renunciar a su propiedad.
La víctima asegura que los actos de tortura se realizaron frente a su pequeña hija, en un intento de amedrentamiento para que la familia abandonara la zona de inmediato y desistiera de cualquier reclamo legal sobre sus tierras.
Tras escapar con lo poco que pudieron cargar para salvar sus vidas, la familia llegó a la ciudad de Cochabamba, donde actualmente se encuentran en una situación de vulnerabilidad extrema. Sin acceso a servicios básicos, la familia pasó las últimas noches pernoctando en la calle, específicamente en la ruta hacia Eterazama, sintiéndose «abandonados» por las autoridades.
Su mayor deseo es recuperar su hogar y obtener garantías de seguridad, ya que denuncian que en el Trópico rige un «régimen de terror» impuesto por las dirigencias que sobrepasa el control policial.