Acné en la ‘espalda’: causas ocultas, tratamientos y errores más comunes

Agencias
El acné en la espalda es una afección cutánea común que puede resultar dolorosa y persistente, afectando la vida diaria.
También conocido como bacne, este problema se agrava por la dificultad de acceso y limpieza en la zona, aunque especialistas destacan la existencia de estrategias efectivas para su control y prevención, según recopiló Men’s Health.
Se produce cuando las glándulas sebáceas mantienen una producción constante de grasa, la cual se acumula junto con células muertas y bloquea los poros.
El cuerpo responde a esta obstrucción con inflamación, generando tanto lesiones superficiales como quistes profundos.
No todos los brotes en la espalda son iguales. Los dermatólogos citados por Men’s Health explican que, además del acné tradicional, es frecuente la foliculitis, una infección del folículo piloso causada por bacterias, y el acné mecánico, relacionado con la fricción repetida de mochilas, ropa ajustada, respaldos de sillas o equipos deportivos. Cada variante requiere un enfoque de atención específico.
Ciertos hábitos diarios pueden favorecer el bacne. El uso de ropa ajustada, sudoración intensa y materiales sintéticos facilita la penetración de sudor y residuos en los poros.
Los especialistas advierten que exprimir o manipular las lesiones incrementa el riesgo de cicatrices permanentes.
Según los consejos publicados por Men’s Health, la limpieza diaria de la espalda es esencial. Se recomienda utilizar un limpiador antibacteriano con una toalla larga o un cepillo corporal, que permiten acceder adecuadamente a toda la zona.
En personas que sudan mucho durante la actividad física, emplear ocasionalmente shampoo anticaspa como parte de la higiene corporal puede ser útil en casos de bacne relacionado con la proliferación de levaduras. Tras la ducha, aplicar una hidratante ligera en gel ayuda a reducir la inflamación sin obstruir los poros.
Una vez que el brote agudo disminuye, la exfoliación química diaria con ácido glicólico o ácido láctico contribuye a mantener los poros despejados. Los exfoliantes mecánicos no se recomiendan, ya que aumentan el riesgo de manchas y facilitan la dispersión de bacterias.
El ácido salicílico y el peróxido de benzoilo se consideran tratamientos de primera línea, según los expertos consultados. Estos ingredientes se presentan en gel, jabón, tratamientos localizados o spray, lo que facilita su aplicación en áreas de difícil acceso.
Mantener la rutina de cuidado, incluso cuando la piel ya esté limpia, es clave para prevenir recaídas. Men’s Health sugiere reducir la frecuencia de estos cuidados de forma progresiva, pero sin omitir los pasos esenciales.
Se recomienda añadir un retinoide tópico (derivado de la vitamina A), que favorece la renovación celular y contribuye a mantener los poros abiertos, especialmente en zonas propensas a brotes.
El material de la ropa influye de forma directa en la aparición del bacne. Se aconseja optar por prendas de algodón 100 %, ya que las fibras sintéticas, aunque absorben el sudor, pueden provocar irritación.