Diputado López recibe sueldo sin asistir a “una sola sesión” se burla de la C-28

La indignación estalla en el Valle Bajo. El “termómetro” de la Brigada Parlamentaria ha desnudado una realidad que muchos sospechaban, pero que los datos oficiales han terminado por confirmar: Alejandro Julián López, diputado uninominal por la Circunscripción 28 (Quillacollo y Colcapirhua), ha borrado a su región del mapa legislativo. Desde el año pasado, el parlamentario solo ha registrado una sola asistencia a las sesiones de la Brigada, dejando a uno de los motores económicos y sociales de Cochabamba en la total orfandad.

​¿QUILLACOLLO NO EXISTE PARA SU DIPUTADO?

​Mientras los ciudadanos de Quillacollo y Colcapirhua enfrentan problemas críticos de saneamiento básico, el caos vehicular de la Blanco Galindo y la urgencia de proyectos para la festividad de Urcupiña, su representante directo brilla por su ausencia. El dato es demoledor: de todas las reuniones convocadas para gestionar el desarrollo del departamento, López faltó a prácticamente todas.

​ UN SUELDO QUE PAGA EL VALLE BAJO POR UNA SILLA VACÍA

​La ausencia de López no es solo un descuido administrativo; es una bofetada a los electores de la C-28.

​Representación nula: Sin su diputado uninominal en la Brigada, Quillacollo pierde peso en la pelea por el presupuesto general y los proyectos de impacto metropolitano.

​El “Diputado Fantasma”: Mientras otros distritos logran canalizar demandas, la C-28 está muda. ¿Dónde está Alejandro López cuando se deciden los recursos para el Valle Bajo?

​Indignación en las calles: Los sectores sociales de Quillacollo ya califican este hecho como una “estafa electoral”. Se le eligió para ser la voz de la región, no para ser un nombre ausente en una lista de asistencia.

​EL SILENCIO DE LOS DESAPARECIDOS

​¿Cómo puede un legislador uninominal, cuya razón de ser es la cercanía con su territorio, ignorar de tal forma el foro político más importante de su departamento? La C-28 exige respuestas inmediatas. No se puede legislar desde la sombra ni representar a un pueblo al que no se digna visitar en las instancias de decisión.