Alcaldía de Quillacollo es un negocio y no un servicio al pueblo

La tierra de la integración de Bolivia y cuna de la venerada Virgen de Urkupiña, según la percepción recogida entre los propios quillacolleños, la preferencia electoral se concentra únicamente en algunos nombres conocidos.

Entre los candidatos que aún gozan de cierta aceptación ciudadana, aunque algunos aparecen con una posibilidad mínima dentro del escenario electoral. Más allá de los nombres, el resto de los postulantes carece de respaldo visible o reconocimiento público.

A esto se suma un panorama electoral fragmentado, con más de 12 candidatos, muchos de ellos desconocidos para la ciudadanía, sin propuestas claras ni trayectoria pública que respalde su postulación.

Para muchos vecinos, este proceso electoral deja en evidencia una dura realidad: la política en Quillacollo se ha convertido en un negocio y no en un servicio público.

Campañas millonarias, disputas internas, intereses personales y cálculos electorales parecen pesar más que los problemas urgentes del municipio, como la inseguridad, el crecimiento desordenado, la falta de planificación urbana y el deterioro de los servicios básicos.