Agencias
El magnesio cumple un papel fundamental en la salud, pero muchas personas no le prestan atención hasta que aparecen síntomas de fatiga, insomnio o cambios en el ánimo.
Este mineral, presente en una amplia variedad de alimentos, es indispensable para el funcionamiento del sistema nervioso, la regulación del sueño y el equilibrio emocional. Sin embargo, datos recientes indican que casi la mitad de los adultos no alcanza la cantidad diaria recomendada, lo que puede impactar negativamente en el bienestar general.
La deficiencia de magnesio suele pasar desapercibida, ya que sus manifestaciones pueden confundirse con el estrés cotidiano, una dieta inadecuada o el ritmo de vida acelerado. Garantizar un aporte suficiente de este nutriente resulta fundamental para prevenir alteraciones en los niveles de energía, la calidad del descanso y la salud mental.
Más de 300 funciones corporales dependen del magnesio, entre ellas la transmisión nerviosa, la regulación de la presión arterial, la síntesis de proteínas y el mantenimiento del sistema inmunitario. Como el cuerpo no lo produce, debe obtenerse a través de la dieta, con una recomendación de entre 400 y 420 miligramos diarios para adultos.
ALIMENTOS RICOS
EN MAGNESIO
- Semillas de calabaza.
Una porción proporciona 156 miligramos de magnesio, el 37% de la recomendación diaria. Además, contienen triptófano, clave para la relajación y el sueño. Se pueden agregar a ensaladas, yogures o cereales. - Semillas de chía.
Dos cucharadas aportan una cantidad relevante de magnesio y ácidos grasos omega-3, que favorecen la función cerebral y ayudan a combatir la inflamación. Esta combinación resulta útil para prevenir la ansiedad y la depresión. - Verduras de hoja verde.
Las verduras como espinaca, acelga y otras hojas verdes ofrecen magnesio y fibra. La salud intestinal, reforzada por la fibra, está vinculada al bienestar emocional. Investigaciones asocian una dieta rica en fibra con menor riesgo de depresión y mejor calidad de sueño. - Granos integrales.
Avena, harina integral y quinoa sobresalen por su aporte de magnesio, triptófano y GABA, contribuyendo a la relajación y preparación para el descanso nocturno. - Legumbres.
Lentejas, porotos negros y garbanzos son fuentes de magnesio, folato y hierro. Su bajo índice glucémico ayuda a mantener estables los niveles de azúcar en sangre y prevenir la ansiedad. Tanto el folato como el magnesio participan en la producción de serotonina. - Cerezas.
Contienen magnesio y melatonina. Consumir la fruta o su jugo antes de dormir puede mejorar la calidad del descanso. Esta variedad destaca por su mayor concentración de estos nutrientes. - Chocolate negro.
El chocolate con al menos 65% de cacao es fuente de magnesio y favorece el bienestar emocional al estimular la liberación de endorfinas y serotonina. Estudios recientes vinculan su consumo moderado con una mayor sensación de felicidad.