Agencias
Con la llegada de las altas temperaturas, la presencia de mosquitos se convierte en una batalla diaria. Más allá de la incomodidad de las picaduras, el riesgo epidemiológico obliga a buscar soluciones efectivas. Ante el aumento de precios en los productos industriales, la bioconstrucción y la permacultura rescatan una fórmula ancestral que combina eficacia y bajo costo.
El especialista Maxi Sánchez propone una solución basada en la química natural de las plantas, utilizando elementos que habitualmente se encuentran en cualquier alacena: canela y clavo de olor.
No se trata solo de un aroma agradable para el humano; para el insecto, es una barrera sensorial infranqueable. La efectividad de esta mezcla reside en dos componentes clave:
- CINAMALDEHÍDO (CANELA): Este compuesto orgánico genera una intensidad aromática que desorienta el sistema de navegación del mosquito.
- EUGENOL (CLAVO DE OLOR): Actúa como un insecticida natural que interfiere directamente con los receptores olfativos del insecto, impidiéndole detectar el dióxido de carbono y el calor corporal humano.
Para obtener este concentrado natural no se requiere infraestructura compleja, solo 25 minutos y tres elementos básicos:
INGREDIENTES - 500 ml de agua (2 vasos).
- 1 cucharada de canela en polvo (o 2 ramas).
- 1 cucharada sopera de clavos de olor.
PROCEDIMIENTO
- EBULLICIÓN
Llevar el agua al fuego hasta que alcance el punto de hervor. - INFUSIÓN
Incorporar la canela y los clavos de olor en el agua hirviendo. - EXTRACCIÓN
Mantener el hervor durante 10 minutos para garantizar la liberación de los aceites esenciales. - REPOSADO
Apagar el fuego y dejar enfriar la mezcla por otros 10 minutos. - FILTRADO
Colar el líquido para eliminar residuos sólidos y verterlo en un envase con atomizador (pulverizador).
RECOMENDACIONES
DE USO
La versatilidad de este preparado permite utilizarlo en diferentes frentes para maximizar la protección:
- PROTECCIÓN PERSONAL:
Puede aplicarse sobre la piel. Se recomienda realizar una prueba de sensibilidad en una zona pequeña (como la muñeca) para descartar reacciones alérgicas. - BARRERAS AMBIENTALES:
Rociar marcos de puertas, ventanas y cortinas funciona como un «muro aromático» que impide el ingreso de los insectos al hogar. - FRECUENCIA:
Al ser un producto natural y volátil, su efectividad es mayor si se reaplica cada pocas horas, especialmente en entornos abiertos o durante días de calor extremo donde la evaporación es más rápida.
Esta alternativa natural y sumamente efectiva no solo representa un ahorro significativo en tu economía, sino que reduce la exposición a químicos sintéticos, demostrando que la prevención puede ser sostenible y accesible para todos.