La investigación sobre el criadero ilegal en la zona norte de la ciudad de Cochabamba cobra fuerza. La Unidad de Zoonosis logró ubicar la vivienda exacta, situada en las inmediaciones de la Av. Circunvalación y calle Atahualpa, donde entre 20 y 30 canes de diversas razas estarían hacinados en condiciones que vulneran toda normativa vigente.
Según los testimonios recolectados de los vecinos de Cala Cala, el lugar funciona bajo un hermetismo absoluto. El presunto responsable solo acudiría a la propiedad en horas de la madrugada para dejar alimento, desapareciendo el resto del día. Esta situación ha impedido que los inspectores municipales logren un contacto directo, pese a haber acudido en distintos horarios.
El jefe de Zoonosis, Diego Prudencio, expresó su profunda preocupación no solo por el estado actual de los animales, sino por lo que podría suceder ante la exposición del caso.
«Nos preocupa que esta persona, al verse acorralada por la institución pública y la presencia de medios, pueda tomar alguna diligencia poco ética con los animales», advirtió Prudencio.
El funcionario fue enfático al señalar que el lugar carece de cualquier legalidad:
Incumplimiento normativo: No cumple con el Reglamento General de Sanidad Animal del SENASAG ni con la Ley Municipal 1147.
Falta de condiciones: Desde edificios colindantes se ha evidenciado que los perros no tienen capacidad de libre locomoción, lo que constituye maltrato animal.
Riesgo sanitario: Se desconoce si los canes cuentan con la vacuna antirrábica, lo que representa una amenaza a la salud pública.
Zoonosis adelantó que, además de las sanciones administrativas por la falta de condiciones zoosanitarias, el caso podría derivar en la justicia ordinaria. «No vamos a descartar un trato cruel, y eso ya es un delito penal», complementó el jefe de la unidad.
Ante la imposibilidad de ingresar voluntariamente, se solicitó el apoyo de la Policía Forestal y de Medio Ambiente (POFOMA) para ejecutar una intervención forzosa en un «plazo inmediato». Las autoridades permanecen en alerta máxima para salvaguardar la vida de los animales antes de que el propietario intente trasladarlos o deshacerse de ellos.