Turquía
Una profunda consternación envuelve a Turquía tras un nuevo episodio de violencia escolar que ha dejado un saldo de nueve personas muertas y trece heridos en la ciudad de Kahramanmaraş. Este incidente ocurre apenas dos días después de un ataque similar en la provincia vecina de Sanliurfa, desatando una alarma nacional sin precedentes sobre la seguridad en las escuelas y el control de armas.
Cerca de las 10:30 de la mañana, un estudiante de 14 años, identificado como I. A. M., ingresó a la Escuela Secundaria Ayser Çalık portando una mochila que contenía 5 armas de fuego y 7 cargadores. El agresor, que cursaba el octavo grado, se dirigió a las aulas de los niveles inferiores y abrió fuego de manera indiscriminada. Según testigos, el caos se apoderó del centro educativo mientras alumnos y profesores intentaban buscar refugio. El ataque terminó cuando el joven se suicidó antes de que las fuerzas de seguridad pudieran intervenir.
El Ministro del Interior, Mustafa Çiftçi, confirmó que entre los fallecidos se encuentran ocho estudiantes y un profesor. De los trece heridos trasladados a hospitales cercanos, seis permanecen en cuidados intensivos, y el estado de salud de tres de ellos es reportado como crítico. Las autoridades han detenido al padre del menor, un expolicía, para determinar cómo el adolescente obtuvo acceso al arsenal.
Este evento es el segundo tiroteo escolar en Turquía en menos de 48 horas. El pasado 14 de abril, un joven de 19 años hirió a 16 personas en un liceo de Sanliurfa. Aunque el gobierno ha descartado nexos terroristas, calificando ambos actos como incidentes individuales, la proximidad de los ataques ha generado un intenso debate sobre la salud mental juvenil y el acceso a armas en hogares de exfuncionarios de seguridad.
El Gobierno turco ha impuesto un veto informativo sobre las imágenes del suceso para proteger la privacidad de las familias, mientras los sindicatos de educación exigen reformas urgentes en los protocolos de vigilancia escolar.