Para el asambleísta evista, Juan Carlos Irahola, la renuncia de Claudia Cronenbold solo demuestra que YPFB no pasó de ser el «pasanaku de corrupción» de esta y la anterior gestión y lo que presuntamente buscaría el gobierno de Paz es terminar de quebrar la estatal para «rifarla».
“Una vez más queda evidenciado con mucha claridad que lo único que ha existido, que ha sido en el gobierno de Arce y de Rodrigo Paz, el pasanaku de la corrupción YPFB, no pasó de ser eso, tomando en cuenta que la familia Arce en su momento se habría enriquecido ilegalmente. Ahora de turno ha pasado a Rodrigo Paz, que desde el momento en que se ha levantado la subvención nos ha traído combustible basura de mala calidad que ha dañado a todo lo que es el parque automotor. Vale decir que si antes todavía sobrevivíamos con buena calidad de combustible, ahora que se ha incrementado y se ha levantado, ha hecho un daño prácticamente al bolsillo de todos los bolivianos. Esto se ha demostrado cuando la señora Cromembol, en menos de 20 días, agarra y dice: -No, acá hay una estructura que está encabezada con órdenes desde el exministro y, por ende, esto tiene lazos con lo que es el gobierno-. Mientras persista y siga esa estructura, no se va a poder solucionar. Encima de eso, tenemos todavía lo que son las filas del diésel en todo el país, donde nuevamente hemos ingresado a esa espiral donde, de manera malintencionada, de manera dirigida desde el gobierno, están buscando terminar de quebrarla para que después, en el trasfondo, la tenga que rifar para privatizarla”, afirmó el asambleísta Irahola.
Para abril de 2026, YPFB enfrenta graves denuncias de corrupción y un supuesto desfalco de más de Bs 1.000 millones. La empresa estatal lidera los casos de corrupción reportados en Bolivia, con más de 70 denuncias, incluyendo enriquecimiento ilícito, mal manejo de recursos y contratos irregulares. Se reporta la desvinculación de 410 funcionarios para intentar desmontar estas redes que funcionan dentro de la institución.