Ante los contundentes bloqueos de carreteras que aíslan a Cochabamba del resto del país, la población se ve obligada a buscar alternativas desesperadas para llegar a sus destinos. El panorama en la avenida Ayacucho, punto neurálgico de la parada del transporte interdepartamental «rápido» (conocido popularmente como «surubíes»), refleja una jornada de largas esperas, desvíos extremos y un golpe severo al bolsillo de los ciudadanos.
A diferencia de las empresas que operan dentro de la Terminal de Buses, los minibuses de la avenida Ayacucho mantienen salidas, aunque de forma parcial. Por el momento, los viajes hacia el departamento de La Paz se encuentran suspendidos debido a la inviabilidad de las rutas. Llegar a la sede de Gobierno en estos pequeños vehículos a través de caminos de herradura es una tarea prácticamente imposible.
Sin embargo, los transportistas sí están ofertando pasajes hacia Oruro y Sucre, aunque bajo condiciones económicas muy distintas a las habituales:
Precio actual del pasaje: Bs 350 por persona. Precio en época normal: Entre Bs 50 y Bs 100.
Envíos de encomiendas: Se mantiene el servicio de carga; enviar una caja cuesta aproximadamente Bs 80, dependiendo del tamaño.
Contraste con el transporte aéreo: El costo actual del pasaje terrestre a Oruro (Bs 350) roza el precio de un boleto de avión en época de normalidad, el cual oscila entre Bs 380 y Bs 400. Por otro lado, la opción aérea actual para viajar a La Paz se cotiza sobre los Bs 585.
El incremento del pasaje no es el único precio que deben pagar los usuarios; el tiempo de viaje se ha duplicado, e incluso triplicado, debido a la necesidad de tomar rutas alternas y caminos vecinales de tierra:
Hacia Oruro: El viaje, que usualmente toma entre 3 horas y media o 4, se ha extendido a 8 u 10 horas de recorrido.
Hacia Sucre: Los transportistas advierten que el trayecto puede prolongarse hasta las 12 horas, dependiendo estrictamente de los desvíos y la complejidad del terreno.