Chapare se consolidó en red del narcotráfico y economía ilícita

Durante las últimas dos décadas un modelo de economías ilícitas articuladas al narcotráfico, la minería ilegal y redes criminales transnacionales, según el informe “Bolivia: La economía política de los mercados ilícitos y la criminalidad transnacional”, elaborado por los investigadores Henry Oporto y Ricardo Calla para la Fundación Milenio.

El documento dado a conocer por esa institución hace unos días sostiene que el país pasó de ser principalmente productor de hoja de coca y pasta base a convertirse en un ‘productor y exportador completo de cocaína’, con conexiones internacionales que involucran a organizaciones criminales de Brasil, México, Europa y Colombia.

El estudio afirma que el comercio de drogas en Bolivia dejó de depender de carteles jerárquicos tradicionales y pasó a estructurarse mediante ‘alianzas fluidas’ y redes de clanes familiares que gestionan producción, logística y exportación de cocaína. Esa evolución de la economía de la coca a cocaína pone de manifiesto un cambio sustantivo del papel de Bolivia en la geopolítica de las drogas.

Según el informe, organizaciones como las brasileñas Primer Comando de la Capital (PCC) y Comando Vermelho; los carteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, además del Clan del Golfo y mafias europeas, operan junto a estructuras bolivianas dentro de las rutas globales del narcotráfico. “Los clanes bolivianos no solo suministraban pasta de coca, sino que también cristalizaban clorhidrato de cocaína en el país”, advierte la investigación.

La Fundación Milenio identifica además a la minería ilegal del oro como uno de los principales riesgos emergentes para la seguridad nacional y el lavado de activos. El informe estima que el 80% de la minería informal está concentrada en el oro y mueve aproximadamente 4.000 millones de dólares anuales. “Muchos emprendimientos de minería ilegal pasaron a ser financiados por el narcotráfico y el lavado de dinero”, advierte el estudio.

La investigación sostiene que en torno a esa actividad convergen ciudadanos y organizaciones de origen chino, brasileño, colombiano y peruano, principalmente en regiones amazónicas de La Paz, Beni y Pando.