El alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, se refirió este viernes al estado de conflictividad que atraviesa el país. Aseguró que el diálogo es importante, pero una parte hace oídos sordos; solo queda aplicar la Constitución.
«Esto ya está llegando a su límite, este fin de semana tendrán que darle una solución a este tema, cuánta gente está sufriendo varada en las carreteras, los pobres chóferes sin alimentos, sin baños, sin ningún apoyo», lamentó Reyes Villa.
El también excandidato a la Presidencia sostuvo que haber dilatado tanto tiempo el conflicto causó un desgaste en las fuerzas del orden, por lo que considera que si no hay avances con el diálogo para la pacificación, se tendrá que recurrir al estado de excepción.
“Hay un desgaste en la policía y en las fuerzas armadas que están más de 28 días en esto y ojalá que este fin de semana se tenga una solución y, si no quieren dialogar, tienen todas las condiciones para tomar todas las medidas como se habían manifestado con la famosa medida de excepción que se debía haber hecho hace tanto tiempo. El diálogo es importante, pero cuando hay diálogo de sordos con algún sector, no queda más que utilizar los mecanismos que la Constitución permite. Con muchos sectores se ha dialogado con resultados positivos, pero hay gente que está todavía en este afán de un quiebre de la democracia y esto no se puede permitir. El presidente tiene la obligación porque no se trata simplemente de un partido político, porque tiene la obligación de proteger a todos los bolivianos. Más del 80% de la familia boliviana no quiere un quiebre de la democracia y pide que se solucione ya, de cualquier manera”, afirmó el líder de APB-Súmate.
Este viernes se cumplen 29 días de bloqueos de carreteras, una medida de presión convocada por la COB, los campesinos Túpac Katari y grupos afines al evismo que exigen la renuncia del Jefe de Estado.
El conflicto se originó el 1 de mayo tras la declaratoria de paro general indefinido de la Central Obrera Boliviana (COB), a la que luego se sumaron organizaciones campesinas de La Paz que mantienen un cerco a la sede de Gobierno.