Bolivia
Bolivia ocupa el puesto 136 de 182 países registrados en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025, que fue publicado este martes por Transparencia Internacional.
El Estado Plurinacional se ubica en dicho puesto del ranking de la corrupción con una puntuación de 28 sobre 100, que es la misma que tenía en el IPC 2024.
El IPC clasifica a 182 países y territorios en función de sus niveles de percepción de la corrupción en el sector público con una escala de cero (mucha corrupción) a 100 (muy baja corrupción), recuerda una publicación de Transparencia.
Los países con puntuaciones más altas en las Américas son Canadá (75), Uruguay (73) y Barbados (68). Venezuela (10), Nicaragua (14) y Haití (16) vuelven a ser los tres países con las puntuaciones más bajas de la región.
A nivel mundial, el país con menos corrupción es Dinamarca con una puntuación de 89, mientras que el más corrupto es Sudán del Sur con un puntaje de solo 9.
CORRUPCIÓN
EN BOLIVIA
Bolivia ocupa el puesto 136 de 182 países en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025, con una puntuación de 28 sobre 100, según el informe de Transparencia Internacional. ¿Pero por qué esta cifra?
Durante 2025, varios casos de corrupción vinculados a la gestión del expresidente Luis Arce volvieron a concentrar la atención pública.
Uno de los más sonados fue el caso Fondo Indígena (FONDIOC), marcado por la reapertura y el avance de investigaciones por el desvío millonario de recursos públicos destinados a proyectos indígenas que no se ejecutaron o fueron inflados, con responsabilidades que alcanzaron a altos niveles del Estado.
A este se sumaron las irregularidades en EMAPA, donde se denunciaron sobreprecios, manejo discrecional de alimentos subvencionados y favorecimiento político, así como la corrupción en YPFB, con pesquisas por contratos irregulares, cobros indebidos y redes internas vinculadas a la distribución de combustibles.
También se detectaron compras estatales con sobreprecio en ministerios y empresas públicas, además de las denuncias de pérdidas millonarias en empresas estratégicas producto de mala gestión, inversiones fallidas y presuntos hechos ilícitos.
En conjunto, estos episodios refuerzan la percepción de que las gestiones de Evo Morales y Luis Arce estuvieron marcadas por denuncias de corrupción.
Lo cierto es que ahora el desafío para la nueva administración será romper ese ciclo, fortalecer los controles institucionales y demostrar que la lucha contra la corrupción dejará de ser un discurso para convertirse en una política efectiva de Estado.
Agencias.