El tradicional “Jueves de Compadres” encendió la fiesta carnavalera en Cochabamba con música, baile y devoción al Señor de la Sentencia en el mercado Calatayud, donde comerciantes agasajan a los compadres en una jornada de celebración.
Entre música, comida y mucha devoción, la fiesta de Compadres se vivió con entusiasmo en las inmediaciones del mercado Calatayud, donde comerciantes y visitantes celebran una de las tradiciones más queridas del calendario cochabambino.
La jornada comenzó con la misa en honor al Tata Compadre, también conocido como “El Señor de la Sentencia”. Tras la ceremonia religiosa, los pasantes encabezaron la tradicional procesión que recorrió algunas calles céntricas, acompañada por fieles que expresaron su fe y agradecimiento.
“Estamos con la procesión y luego retornamos al galpón para iniciar la fiesta”, comentó una comerciante, quien destacó que la celebración se realiza cada año como una muestra de devoción y confraternización entre compadres.
Después del recorrido, la fiesta continúa con comida típica, música y baile. Los pasantes prepararon un menú especial para compartir, con puchero acompañado de papita, choclito y kallu, además de la presencia de bandas y mariachis que animarán la jornada.
La celebración se extendió hasta la medianoche, manteniendo viva una de las festividades más representativas de Cochabamba, donde la amistad, la música y la comida se convierten en el mejor motivo para reunirse y celebrar.
La ch’alla y la tradicional parrillada también forman parte del festejo. Sin embargo, uno de los momentos más esperados llega cuando el clima cambia. Si llueve, las comadres suelen bromear diciendo que “los compadres están llorando”, una expresión cargada de humor que se ha convertido en una de las frases más populares del carnaval.
Esta broma no solo se repite en el Jueves de Compadres, sino también durante la celebración de las Comadres, reforzando el espíritu festivo, la complicidad y la alegría que caracterizan al carnaval boliviano.