¿Cómo las redes sociales perjudican el “bienestar emocional” en jóvenes?

Agencias

El último Informe Mundial sobre la Felicidad, elaborado por la Universidad de Oxford y la ONU, trae una advertencia clara: el uso excesivo de redes sociales tiene un impacto negativo en el bienestar emocional de los jóvenes.

Lo que antes era una herramienta para conectar, hoy puede jugar en contra del bienestar mental de una generación entera.

Así lo indica el informe elaborado por investigadores de Oxford que analizó el vínculo entre la digitalización de las relaciones sociales y la satisfacción vital de las nuevas generaciones. Los datos completos se difundieron este viernes, en el marco del Día Mundial de la Felicidad.

El informe explica que el impacto de las redes sociales en la felicidad de los jóvenes no es uniforme en todo el mundo. La disminución del bienestar emocional no está ligada al uso de la tecnología, el informe aclara que, según los datos analizados, los jóvenes son más felices en los países donde usan internet principalmente para comunicarse, y un poco menos felices en aquellos donde pasan más horas en redes sociales.

En América Latina, por ejemplo, el uso elevado de plataformas orientadas a la comunicación puede asociarse con mayor satisfacción vital, mientras que aquellas impulsadas por algoritmos y con presencia dominante de influencers tienden a vincularse con peores indicadores de bienestar.

“Los países latinoamericanos combinan altos niveles de uso de redes sociales con un alto bienestar juvenil, mientras que los países de habla inglesa muestran un bienestar juvenil menor del que podrían explicar sus patrones de uso de internet, bastante típicos”, describe el estudio.

Los datos muestran que, si bien los niveles de uso son similares globalmente, el efecto sobre la autoestima y la percepción de la vida es más negativo en los países de habla inglesa y Europa.

El informe advierte que el uso problemático de redes sociales (definido como más de 7 horas diarias) está asociado a un mayor número de problemas psicológicos y una menor satisfacción vital, especialmente en adolescentes de contextos socioeconómicos bajos y en países de habla inglesa.

La diferencia de género también es significativa, las redes sociales afectan más la salud mental de las chicas: las adolescentes que usan intensivamente redes sociales reportan caídas más pronunciadas en bienestar que los varones, y los efectos negativos son particularmente agudos en Europa.

El informe invita a matizar el debate: ni la abstinencia total ni el consumo excesivo de redes sociales resultan soluciones generalizables. El uso moderado (menos de una hora diaria y orientado a reforzar vínculos personales) se asocia con los niveles más altos de bienestar, incluso por encima de quienes no utilizan estas plataformas.

La clave está en la calidad de las conexiones, el contexto social y el sentido de pertenencia. El análisis remarca que el género, el tipo de red social y el entorno familiar o escolar influyen en la intensidad de este efecto.