A través de grupos de WhatsApp se han difundido videos que denuncian la agresión de un docente a golpes al padre de un estudiante, quien acudió a la universidad en defensa de su hijo para reclamar por las amenazas e intimidaciones que este habría recibido.
Lejos de responder a la altura de un catedrático, el docente reaccionó con prepotencia y violencia, llegando incluso a propinarle un cabezazo en la nariz. A este hecho se suman denuncias de que el docente acosaría a estudiantes universitarias, utilizando su condición de docente.
Lo ocurrido desnuda la extrema decadencia de la cátedra docente en la Facultad y en la universidad. Para las camarillas facultativas y universitarias, la docencia se ha convertido en un botín de pegas, destinado a acomodar amigos, parientes, hijos y exdirigentes prebéndales para medrar del presupuesto universitario. Aquí no importan la academia, el conocimiento, los méritos profesionales ni los exámenes de competencia; lo único que cuenta es el amiguismo y la lealtad política a la camarilla de turno.
Este es el resultado del dedazo: docentes mediocres, acosadores, prepotentes y ahora pandilleros dictando clases y pisoteando la dignidad de la cátedra universitaria. Antes, ser docente universitario era sinónimo de prestigio académico y reconocimiento social; hoy esa dignidad está por los suelos. Para colmo, a estos mismos docentes se los titulariza y se los convierte en “vacas sagradas” intocables. Basta ver cómo el rector Boris Calancha otorga la titularidad a Johan Herbas, exdirigente prebendal masista, oportunista político que cambia de rosca según conviene, denunciado por acoso y hoy premiado como docente titular de la Facultad.
Basta de docentes que no enseñan nada, que nos hacen perder el tiempo, que imponen auxiliares improvisados y prepotentes, que trafican con notas, libros, exámenes y seminarios, y que utilizan su pequeño poder para agredir y aprovecharse de los estudiantes, incluso llevándolos como rebaño a actos proselitistas.
¡Compañeros y compañeras, no podemos seguir mirando desde el balcón!