El diputado que reclamaba por el progreso de Quillacollo por más de 20 años en su programa y varios medios de comunicación. Donde aparentaba ser el salvador de los quillacolleños, que fue elegido por voto popular, ¿por simple suerte o un posible fraude? Pues resulta que ahora el señor, después de ser elegido diputado, deja a Quillacollo a su suerte, ya que no existe en las sesiones de la asamblea y solo aparece para ir a cobrar su jugoso sueldo. Quillacollo pierde peso en la pelea por el presupuesto general y los proyectos de impacto metropolitano.
Mientras los ciudadanos de Quillacollo enfrentan problemas críticos de saneamiento básico, el caos vehicular de la Blanco Galindo y la urgencia de proyectos para la festividad de Urcupiña, su representante directo brilla por su ausencia. El dato es demoledor: de todas las reuniones convocadas para gestionar el desarrollo del departamento, López faltó a prácticamente todas. No se puede legislar desde la sombra ni representar a un pueblo al que no se digna visitar en las instancias de decisión.
Los sectores sociales de Quillacollo ya califican este hecho como una “estafa electoral”. Se le eligió para ser la voz de la región, no para ser un nombre ausente en una lista de asistencia.
La población molesta no se dejó esperar sobre el “diputado fantasma”:
“Este suathapa flojonaso no tiene sangre en la cara, descarado, solo entró a ganar plata y no cumple con su rol, entonces debemos hacer que renuncie; es un parásito de M… como este parásito, deben ser muchos, es urgente un referéndum para reducir parlamentarios, quitar suplentes y muchos beneficios que tienen estos chupasangres”.
“Alejandro López es un bocón de poco cerebro, que se cree talento, no sabe qué es su función, no sabe cómo se elabora un proyecto y, de paso, es un vago que de la nada cobra su sueldo; que se cierre el parlamento”.
“¿Dónde está, pues, el que destapaba corruptos en Quillacollo? Alejandro López siempre ha sido un fracasado; solo tiene boca; le cayó de gratis el puesto de diputado”.
“Este sinvergüenza se hacía el hombre honesto en Quillacollo, se jactaba de que no sería corrupto; esta es su verdadera personalidad que salió a flote: más maleantes son de su partido del Lara, punta de delincuentes”.