Ana, tiene 26 años y es madre de tres niños. Vive en Yacuiba, en Barrio Nuevo, y a menos de una semana de que sea Navidad le tocó vivir uno de los momentos más aterradores de su vida. Fue amenazada de muerte por su pareja, el concubino, de 30 años de edad, quien llegó ebrio a su casa.
Ella recuerda que el hecho sucedió pasada la medianoche, cuando con sus hijos descansaba en su domicilio, hasta que llegó su concubino J.C.L.C. (según sus iniciales), en notable estado de ebriedad y gritando, pidiendo que le abran la puerta de la casa. Como quería todo inmediato, rompió el vidrio de la ventana y seguía haciendo bulla.
Relata la mujer que el sujeto la insultaba y amenazaba, diciéndole que la iba a “matar a tiros”, si es que ella no le abría la puerta. Por lo que, asustada, se acercó a él y le pidió que se calmara, pues ya estaba camino a abrirle para que entre a casa.
Tras esto el sujeto se calló y la situación fue aprovechada por la mujer, quien despertó inmediatamente a sus tres hijos para escapar del iracundo sujeto.
El caso relatado es uno de los miles de hechos de violencia denunciados en la presente gestión, el común denominador o detonante de estos casos denunciados en la FELCV.
El director de la FELCV, teniente Héctor Claros, quien manifestó que en más del 90% de los casos de violencia familiar, el agresor es un hombre bajo influencia alcohólica.