El peligro oculto de los cotonetes: su uso puede provocar ‘lesiones graves’

Agencias
El uso de cotonetes para limpiar los oídos es una práctica habitual en millones de hogares, pero puede ser mucho más riesgosa de lo que la mayoría imagina. Aunque la sensación de “oído limpio” resulta tranquilizadora para muchas personas, los especialistas advierten que esta costumbre puede causar lesiones graves, infecciones y hasta pérdida de audición.
Según la revista estadounidense Health y la otorrinolaringóloga Nicole Aaronson, de la Universidad de Delaware, el daño provocado por bastoncillos de algodón es una de las principales causas de consultas en emergencias y clínicas auditivas, especialmente entre niños y adolescentes.
Las consecuencias de introducir cotonetes en el canal auditivo son más frecuentes y graves de lo que se suele creer.
La American Academy of Otolaryngology – Head and Neck Surgery, principal entidad médica dedicada a las enfermedades de oído, nariz y garganta en Estados Unidos, advierte que el bastoncillo puede empujar el cerumen hacia el fondo del conducto, irritar la piel e incluso perforar el tímpano. Esto puede derivar en molestias, infecciones recurrentes y pérdida auditiva, según coinciden especialistas consultados por Health y la propia academia estadounidense.
Un estudio difundido por Health revela que cerca del 32% de quienes intentan limpiar sus oídos con cotonetes sufren complicaciones: desde dolor y sangrado hasta la creación de tapones de cerumen aún más difíciles de extraer. El problema es especialmente grave en menores de edad.
LOS COTONETES NO
SON NECESARIOS
Según la American Academy of Otolaryngology – Head and Neck Surgery, cada año los servicios de emergencias de Estados Unidos atienden a 12.540 menores de 18 años por lesiones vinculadas con bastoncillos de algodón, lo que equivale a 34 consultas diarias por dolor, sangrado o problemas auditivos. El British Medical Journal también ha documentado casos de perforaciones timpánicas y pérdida de audición asociadas al uso de estos objetos en niños.
El cerumen, o cera del oído, cumple una función esencial en la protección y el mantenimiento de la salud auditiva. Nicole Aaronson explica a Health que el cerumen ayuda a conservar la piel del conducto auditivo y favorece el mecanismo natural de autolimpieza del oído.
El oído humano está diseñado para expulsar el exceso de cerumen de manera autónoma, evitando así la acumulación de polvo, esporas o pequeños insectos. Manipular o romper esta barrera natural con cotonetes puede provocar perforaciones del tímpano y, aunque es poco frecuente, dañar los huesecillos encargados de la transmisión del sonido. Mantener una pequeña cantidad de cera es normal y beneficia la salud auditiva.
Investigadores de la Universidad Johns Hopkins subrayan que el cerumen contiene sustancias antibacterianas que actúan como defensa natural ante posibles infecciones. Eliminarlo de forma agresiva usando el cotonete puede dejar el canal auditivo expuesto a muchas bacterias y hongos, incrementando el riesgo de otitis externa.