“Eutanasia”: el derecho a una muerte digna al que se acoge Noelia Castillo

Agencias

Desde antes de su entrada en vigor en junio de 2021, la eutanasia ha ocupado debates públicos (el más reciente, el caso de Noelia Castillo) que nos ponían cara a cara con una realidad incómoda. La aprobación de la Ley ofrecía así una respuesta jurídica a pacientes con enfermedades incurables o “sin posibilidad de alivio” que reclamaban la ayuda del Estado para una muerte digna. Frente a la diversidad de opiniones y lo peliagudo del asunto, la ley se aprobó con 202 votos a favor, 141 en contra y 2 abstenciones.

España se convertía así en el cuarto país de Europa en aprobar una ley que reconocía “el derecho que corresponde a toda persona” (cumpliendo ciertos requisitos) a “recibir la ayuda necesaria para morir”. Esta prestación corre a cargo del Sistema Nacional de Salud, es de financiación pública y proporciona los medios necesarios para que una persona que ha manifestado su deseo de morir se le conceda de acuerdo al procedimiento.

En el caso de Noelia, la joven solicitó la aplicación de la ley y esta tendría que haberse llevado a cabo el 2 de agosto de 2024. Sin embargo, su padre, junto con el asesoramiento de la entidad ultra Abogados Cristianos, paralizó su fallecimiento mediante una orden de un juzgado de Barcelona. Finalmente, Noelia recibió la eutanasia este jueves, en la residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes (Barcelona), donde solicitó fallecer sola, sin sus familiares: “No quiero a nadie dentro, no quiero que me vean cerrando los ojos”.

Según recoge la Ley, el paciente que solicite la eutanasia tiene derecho a acogerse a cualquiera de las dos modalidades: la administración directa de una sustancia por parte de profesional sanitario competente o que el propio paciente se autoadministre la sustancia bajo prescripción médica para que sea él mismo quien cause su propia muerte. La persona tiene derecho a arrepentirse en cualquier momento del proceso.

El procedimiento consiste en la administración de un fármaco anestésico (concretamente, el propofol) que induce un coma profundo. Antes de seguir con la administración de medicamentos, el facultativo debe asegurarse que el coma se ha inducido correctamente. Tras comprobar que el paciente está en un coma profundo, se administra el medicamento bloqueante neuromuscular (atracurio, cisatracurio o rocuroni) que acaba causando la muerte.

NOELIA CASTILLO

Noelia no podía más con el dolor. Pidió morir en paz para dejar de sufrir. Y quiso hacerlo “sola y guapa”. Esta joven catalana, de 25 años, abandonó este mundo este jueves a las seis de la tarde gracias a una eutanasia por la que llevaba dos años luchando. Una paraplejia la tenía postrada en una silla de ruedas tras arrojarse al vacío desde un quinto piso después de ser víctima de una agresión sexual en manada.

“Por fin lo he conseguido, por fin podré descansar”, afirmaba el miércoles en su única y última entrevista.

“No tengo ganas de nada; ni de comer, ni de salir, duermo mal y quiero dejar de sufrir, irme en paz”, relató Noelia para justificar su decisión.

“No puedo con mi familia, con los dolores y con todo lo que me atormenta en mi cabeza. No me gusta nada, prefiero desaparecer”, añadió