El expresidente Evo Morales aseguró este viernes que la combinación de dengue con chikungunya, como le diagnosticaron algunos médicos que lo visitiaron en el Trópico de Cochabamba, lo dejó temporalmente sin poder caminar y con secuelas que aún persisten, tras más de siete semanas afectado por la enfermedad. Morales explicó que el cuadro fue repentino y severo.
«Decirle con mucha sinceridad: me tumbó. A las 8 de la noche del día nueve de la enfermedad ya no podía pararme ni sentarme ni caminar. Sorprendido, porque yo a la semana troto en la cancha de futsal como 40 o 50 vueltas, sagradamente. Hago mil abdominales en 30 minutos, dos o tres veces por semana, a veces más cuando hay tiempo. Y todos mis compañeros, los que están cerca de mí, no lo creían. Incluso pensé que algunos debían creer que era mañudo, porque no podía pararme», relató Morales, tras recordar que una noche comenzó a sentirse mal y que al día siguiente ya no podía pararse, sentarse ni caminar.
Según su relato, sus allegados organizaron una junta médica con profesionales del sector, tras lo cual comenzó un tratamiento que permitió su recuperación.