El empate entre Bolivia y Uruguay, que dejó a la selección nacional sin la oportunidad de avanzar en la clasificación al Mundial, se transformó en un episodio de tensión en las graderías del estadio de Villa Ingenio en El Alto.
El incidente ocurrió luego del empate sin goles en un partido clave para la clasificación al Mundial. Tras el pitazo final, varios hinchas de la selección boliviana se acercaron a los directivos de la FBF, manifestando su frustración por otro desempeño insatisfactorio del equipo. Sin embargo, la situación escaló rápidamente cuando Fernando Costa y su hijo, Antonio Costa, actual presidente del club Always Ready, comenzaron a discutir acaloradamente con los seguidores.
Videos compartidos en redes sociales muestran al presidente de la FBF visiblemente alterado, siendo sostenido por funcionarios de la Federación y efectivos policiales para evitar un enfrentamiento físico con los hinchas. En una de las grabaciones, se observa cómo Antonio Costa parece llegar a agredir a un hincha que no cesaba de reclamarle. La situación fue controlada a tiempo, evitando que la discusión derivara en violencia.
La selección boliviana de fútbol hizo todos los méritos para derrotar a Uruguay, pero le faltó efectividad y tuvo que resignar un empate sin goles en condición de local. El partido correspondiente a la fecha 14 de las Eliminatorias al Mundial 2026 se disputó en el estadio Municipal de Villa Ingenio, de la ciudad de El Alto, la tarde del martes.
Los primeros diez minutos, los charrúas lograron mantener cierto equilibrio en la cancha, pero después la Verde comenzó a mostrar superioridad y con miguel Terceros como principal protagonista inquietó al arquero Sergio Rochet.
La Verde buscaba el primero y los charrúas trataban de ganar tiempo, como en el minuto 35, cuando Miguelito envió un centro para Ábrego, que estaba solo, pero antes llegó el arquero Rochet y se quedó tirado en el piso acusando un golpe por parte del delantero boliviano.
El equipo local tenía más la pelota y jugaba cerca del área rival, pero no podía ingresar a ese sector con jugadas hilvanadas y por eso optó por los remates de media distancia, como el que ensayó Robson en el minuto 45, pero encontró bien ubicado al arquero visitante.
Bolivia comenzó con todo el segundo tiempo y estuvo a punto de abrir la cuenta a solo 30 segundos del pitazo inicial. Miguelito escapó por la derecha, busco a Ábrego que se anticipó a un defensor, pero no hizo un buen control y la pelota se fue de la cancha.
La Verde arrinconó a Uruguay, pero no llegaba el gol. Todo el fútbol lo ponían los dirigidos por Óscar Villegas, mientras que los de Bielsa solo se dedicaban a defender, pues sus once jugadores no salían de su campo y por momentos solo Viscarra quedaba en terreno boliviano.
La victoria estuvo en los pies de Algarañaz, pero no pudo conectar un pase rasante de Paniagua que, tras realizar una jugada individual dentro del área, dejó solo al jugador del Kalamata de Grecia, que prácticamente debajo del travesaño no pudo cambiar la trayectoria al balón. Hasta que llegó el pitazo final del árbitro ecuatoriano Augusto Aragón decretando el final del partido, que no tuvo goles. Bolivia mereció ganar, pero no supo convertir. Agencias