Cathy Boone murió en la calle, sin un hogar o dinero, y desconociendo completamente que era la heredera de una pequeña fortuna que hubiera hecho mucho más fáciles sus últimos días, o incluso hubiera podido salvarla de la muerte.
Cathy vivía en Astoria, una ciudad del estado de Oregon en Estados Unidos, durante su vida luchó con problemas de salud mental y abuso de drogas. Murió a los 49 años en enero de 2020, sin reclamar los casi 900 mil dólares que el estado tenía guardados a su nombre.
“Simplemente no tenía ningún sentido para mí. Ese dinero estaba ahí, y ella necesitaba ayuda“, dijo Jack Spithill, el padre de Boone a medios locales. “Tuvo una vida difícil, pero cuando era buena, era realmente buena”, explicó Spithill