Regalos, la cena de Noche Buena, abrazos y algarabía en general forman parte de la Navidad, una de las fiestas que más esperan los niños, pues ves sus sueños realizados.
Una muñeca, un auto, videojuegos entre otros juguetes llegaron de regalo, para todos aquellos niños que tienen la dicha de recibirlos, que pueden disfrutar de la calidez de su hogar.
Pese a que es una fiesta para pasar en familia, no es la realidad de todos los niños cochabambinos, pues, así como los mercados se ven abarrotados de padres comprando regalos a sus hijos, también están los que piden limosna junto a sus pequeños.
Las calles de Cochabamba días antes del 24 empieza a verse llenas de niños que deambulan por las calles, pidiendo se les regale unas monedas o de lo contrario, algunos llevan una cajita de chicles, un ramito de manzanilla o limones.
Muchas instituciones y familias tienen la costumbre de recaudar regalos y distribuirlos el 24 y 25 a los más humildes, junto a una chocolatada con buñuelos.
La ilusión de esos niños y sus madres es ese momento en el que sus pequeños recibirán un regalito y ellas junto a sus retoños disfrutarán de un api y chocolatada.
Más allá, de los regalos y la chocolatada, esos niños y niñas que por lo general llegan del altiplano cochabambino se arriesgan diariamente a ser víctimas de trata y tráfico, explotación laboral, entre otras situaciones a los que son expuestos al ser trasladados de sus hogares.