Agencias
Un equipo de la Universidad de California, desarrolló un análisis sanguíneo simple y económico capaz de identificar de forma temprana distintos tipos de cáncer y afecciones en órganos.
Esta innovación, denominada MethylScan, se destaca por su precisión y bajo costo, lo que podría transformar el diagnóstico médico.
La herramienta permite reconocer múltiples tumores, enfermedades hepáticas y otras alteraciones a partir de una sola muestra. El enfoque se basa en el estudio del ADN libre de células que circula en la sangre, lo que posibilita detectar anomalías antes de que aparezcan síntomas y ofrece una alternativa menos invasiva frente a las biopsias tradicionales.
La importancia de la detección temprana fue subrayada por la doctora Jasmine Zhou, autora principal del trabajo. Según explicó, las tasas de supervivencia mejoran considerablemente cuando el cáncer se identifica en etapas iniciales en comparación con fases avanzadas.
¿CÓMO FUNCIONA?
La técnica analiza fragmentos de ADN que se liberan al torrente sanguíneo cuando las células mueren. Cada órgano aporta material genético específico, lo que convierte a la sangre en una fuente de información sobre el estado general del organismo. En términos simples, es como si cada órgano dejara pequeñas “huellas” en la sangre: al analizarlas, los especialistas pueden identificar si alguno está funcionando de manera anormal.
De acuerdo con Zhou, cada día mueren entre 50.000 y 70.000 millones de células, cuyos restos genéticos pasan a la circulación. Este proceso genera un flujo constante de datos biológicos que puede ser aprovechado para evaluar distintos tejidos mediante una sola extracción.
A diferencia de otros estudios que buscan mutaciones puntuales y requieren procedimientos costosos, el desarrollo de UCLA se enfoca en la metilación del ADN. Se trata de una modificación química que regula la actividad genética y varía según el tejido y su estado. Como explicó Li, “la metilación del ADN refleja el estado de salud del tejido. Es una señal muy informativa”.
Para aumentar la precisión y reducir costos, los investigadores diseñaron una estrategia que elimina gran parte del material genético proveniente de células sanguíneas normales —entre un 80% y un 90%— mediante el uso de enzimas que recortan fragmentos no metilados. De este modo, se concentra el análisis en las señales relevantes de órganos específicos.
La eficacia se evaluó en 1.061 personas, incluyendo pacientes con cáncer de hígado, pulmón, ovario y estómago, además de individuos totalmente sanos.
En la identificación de distintos tumores, la técnica alcanzó una especificidad del 98%, lo que implica una baja tasa de falsos positivos. Además, permitió reconocer el 63% de los casos en todas las etapas y cerca del 55% en fases iniciales.
Uno de los aspectos más innovadores es la posibilidad de determinar de qué órgano proviene la señal anómala. Esto resulta clave para orientar estudios complementarios, como imágenes o evaluaciones específicas.
Además, la tecnología funciona como un “radar de salud”, capaz de detectar daños en órganos como el hígado o los pulmones incluso sin un diagnóstico previo definido.