La Paz
El senador de la alianza UNIDAD, Nilton Condori, sacudió el tablero político con una propuesta directa: solicitó públicamente al presidente Rodrigo Paz que le «preste» la silla presidencial por un año, asegurando que ese tiempo sería suficiente para “transformar Bolivia” de raíz. El legislador sostiene que el principal cáncer del país es la corrupción y que la gestión actual no está aplicando la mano dura necesaria para extirparla. Según Condori, su plan de gobierno de 12 meses no se centraría en promesas económicas, sino en una purga absoluta de las instituciones públicas.
La pieza central de su discurso es la implementación de un régimen de castigo extremo inspirado en modelos extranjeros de seguridad. Condori afirmó que, de tener el mando, mandaría a fusilar o metería presos de por vida a todos los «ladrones políticos» que saquearon las arcas del Estado. Para materializar esta amenaza, propone la construcción de una cárcel de máxima seguridad con un régimen de aislamiento total, destinada exclusivamente a funcionarios públicos, jueces y fiscales corruptos. El senador insiste en que no debe haber privilegios para quienes traicionan la confianza del pueblo.
Para financiar esta infraestructura y otros proyectos sociales, Condori plantea un ataque frontal a los beneficios de la clase política. Su estrategia incluye la eliminación de las rentas vitalicias para todos los expresidentes y una reducción drástica de los salarios de diputados y senadores, a quienes califica frecuentemente como «ociosos» que perciben sueldos elevados sin trabajar por el bienestar común. El legislador busca que este ahorro estatal se redireccione a salud, educación y a su sistema penitenciario de castigo. Esta postura lo ha llevado a enfrentarse no solo con el Ejecutivo, sino con sus propios colegas en la Asamblea Legislativa, a quienes acusa de ser cómplices de un sistema que protege la delincuencia de cuello blanco.
Condori asegura que Bolivia no saldrá de su crisis económica y social hasta que se logre «limpiar» el aparato estatal de manera violenta y definitiva contra la corrupción.