¡A 90 min de la gloria! Bolivia se juega la vida por el boleto al Mundial

Bolivia

El fútbol boliviano está ante el umbral de su mayor hazaña en las últimas tres décadas. Tras 32 años de espera, frustraciones y renovaciones, la Selección Nacional de Bolivia se encuentra a tan solo un partido de asegurar su presencia en la Copa del Mundo 2026. Este martes, el Estadio BBVA de Monterrey será el escenario donde «La Verde» buscará el boleto dorado frente a la selección de Irak, en la final definitiva del repechaje intercontinental.

Nadie dijo que sería fácil. La selección de Bolivia llegó a esta instancia tras una campaña de Eliminatorias CONMEBOL marcada por la resiliencia, logrando un valioso séptimo puesto con 20 unidades. El pasado fin de semana, en la semifinal del repechaje, el equipo de Óscar Villegas demostró que tiene «madera» mundialista: empezó perdiendo ante Surinam, pero la jerarquía de sus nuevas figuras dio vuelta el marcador.

Los goles de Moisés Paniagua y Miguel Terceros no solo significaron un triunfo 2-1; fueron el grito de desahogo de un país que se siente más cerca que nunca de volver a la élite del fútbol global. «Estamos listos para dejar la vida en la cancha. No son solo 11 jugadores, es el sueño de todo un país que nos empuja», declaró Villegas en la previa.

EL ÚLTIMO OBSTÁCULO: IRAK

El rival de turno, Irak, llega a esta final tras imponerse con solvencia a Jordania. El conjunto asiático destaca por su disciplina táctica y una defensa que concede muy pocos espacios. Sin embargo, Bolivia cuenta con el factor anímico y una «camada» de futbolistas jóvenes que no cargan con las mochilas del pasado y juegan con la frescura necesaria para estos encuentros de «matar o morir».

El ganador de estos 90 minutos (o 120, si hay prórroga) se ganará el derecho de integrar el Grupo I del Mundial 2026. Allí, el desafío será mayúsculo, pues los esperarán la poderosa Francia de Kylian Mbappé, la Noruega de Erling Haaland y el siempre físico equipo de Senegal. Un grupo «de la muerte» que cualquier boliviano firmaría con tal de ver su bandera flamear de nuevo en una cita mundial.

Desde el Altiplano hasta los Llanos, el ambiente en Bolivia es de absoluta vigilia. Se espera que este martes, a las 23:00, las plazas y hogares se llenen de camisetas verdes. La última vez que Bolivia asistió a un Mundial fue en Estados Unidos 1994; tres décadas después, el destino quiere que el regreso se selle precisamente en tierras norteamericanas.

Es el momento de la verdad. Son 90 minutos para que esta generación de futbolistas pase de ser una promesa a convertirse en leyenda.

EL ONCE DE VILLEGAS

En el arco se mantendría Guillermo Viscarra, mientras que la defensa contaría con Lucas Macazaga, quien reemplazaría al lesionado Diego Medina en caso de no llegar al partido, y Roberto Carlos Fernández por la banda izquierda.

Los dos centrales serían Efraín Morales, del Montréal de Canadá, y Luis Haquín, del Al-Tai de la segunda división de Arabia Saudita. En el mediocampo se ubicarían Gabriel Villamil, Ramiro Vaca y Robson Matheus.

En las bandas, los extremos serían Miguel Terceros por derecha y Moisés Paniagua por izquierda, mientras que Juan Sinforiano Godoy, del Always Ready, sería el único delantero centro encargado de la ofensiva.

CUADRO 1

Monterrey se pintó de ‘Verde’

Monterrey continúa latiendo al ritmo de la selección. En la antesala del decisivo encuentro frente a Irak, la ciudad mexicana fue escenario de un banderazo que pintó de verde las calles para impulsar anímicamente a la selección.

La iniciativa surgió desde la comunidad boliviana residente en México, que junto a los hinchas coordinaron esta actividad con el objetivo de acompañar a la Verde en un momento determinante de su historia.

Se vivió un ambiente cargado de emoción, con cánticos, banderas y una masiva presencia de aficionados que hicieron sentir su apoyo a los jugadores antes del compromiso de hoy. La intención fue clara: transmitir energía positiva y confianza al grupo dirigido por Óscar Villegas.

Desde Bolivia y distintos países, cientos de aficionados llegaron a México con la ilusión de ver a su selección dar el paso hacia la Copa del Mundo.