México
El sueño mundialista de Bolivia se desvaneció en el «Gigante de Acero». Tras una campaña de eliminatorias en la que terminó en la séptima posición de la CONMEBOL, la Verde llegó a esta instancia decisiva tras superar a Surinam en las semifinales del repechaje con una remontada histórica de 2-1. Sin embargo, en el duelo definitivo frente a los «Leones de Mesopotamia», la eficacia iraquí terminó imponiéndose sobre el ímpetu sudamericano.
Desde el pitazo inicial, el conjunto asiático mostró mayor aplomo. Apenas al minuto 9, el delantero Ali Al Hamadi aprovechó un centro preciso para ganar de cabeza en el área y poner el 1-0. Este gol tempranero descolocó el esquema del técnico boliviano, obligando a la Verde a adelantar líneas y dejar espacios que Irak intentó explotar mediante contragolpes rápidos.
EL EMPATE DE LA ILUSIÓN
A pesar del golpe inicial, Bolivia no bajó los brazos y comenzó a controlar la posesión del balón. La recompensa llegó al minuto 38, cuando tras una asistencia de Ramiro Vaca, el joven atacante Moisés Paniagua encontró un balón dentro del área y sacó un derechazo cruzado que se clavó en el ángulo del portero Basil. El empate 1-1 desató la euforia en los sectores del estadio ocupados por la hinchada boliviana y renovó las esperanzas de volver a una cita mundialista tras 32 años de ausencia.
EL TRISTE DESENLACE
En el complemento, el ritmo del partido se volvió más pausado y trabado. Sin embargo, un error en la cobertura defensiva de Bolivia al minuto 53 permitió que Ayman Hussein anotara el gol del desnivel. A partir de ese momento, Irak se replegó con orden, frustrando cada intento de los nacionales por igualar nuevamente el marcador.
Con este triunfo, Irak aseguró el último boleto disponible para el Mundial 2026, logrando su clasificación después de 40 años de espera. El equipo asiático se integrará al Grupo I del torneo, donde deberá enfrentar a potencias como Francia, Senegal y Noruega.
BOLIVIA DEMOSTRÓ GARRA
Para Bolivia, la derrota deja un sabor agridulce. Si bien el objetivo principal no se cumplió, la selección demostró un crecimiento notable bajo el mando de su cuerpo técnico, logrando competir fuera de la altura de La Paz y llegando a la instancia final de una repesca mundialista. Jugadores como Miguel Terceros y Moisés Paniagua se perfilan como los pilares de un proyecto que ahora apunta al proceso clasificatorio de 2030.
La tristeza en los rostros de los jugadores al final del encuentro en Monterrey reflejó el peso de la oportunidad perdida, pero también el compromiso de un equipo que, a pesar de las limitaciones, peleó hasta el último segundo por la ilusión de todo un país.
Más allá del resultado numérico, la eliminación en Monterrey marca un punto de inflexión y una profunda reflexión para la FBF y su proyecto a largo plazo. Aunque la tristeza invadió el vestuario y las lágrimas de figuras como Moisés Paniagua y Ramiro Vaca conmovieron a la afición, queda el consuelo de haber competido de igual a igual en un escenario internacional de alta presión.
El desafío desde ahora será transformar esa «garra y determinación» de la selección en un sistema de juego sólido que nos permita llegar al Mundial 2030.
CUADRO 1
Villegas seguirá liderando a la Verde en 2030
La selección que hizo vibrar a todo un país seguirá siendo liderada por Óscar Villegas, quien había llegado con la misión de construir un proyecto a largo plazo y terminó poniendo a Bolivia a las puertas del Mundial. Quedó cerca, pero esto es solo el comienzo.
Villegas no comenzará de cero, los retos que se le vienen serán casi inmediatos y el técnico tendrá como base a una generación de jugadores que demostró que Bolivia ya compite, no solo participa.
El resultado no es negativo, más bien trae una esperanza para lo que se viene. Ya pasó en 1989, cuando por diferencia gol no logramos clasificar al Mundial de Italia 90, pero solo fue la antesala de aquella brillante eliminatoria de 1993.
El técnico cochabambino tiene, por el momento, la misión de levantar el ánimo de todo el equipo, quienes volvieron a ilusionar al país, demostrando que sí se puede.