Brasil
Un trágico tiroteo sacudió una escuela pública en Río Branco, Brasil, cuando un estudiante de 13 años ingresó armado con la pistola de su padrastro. El ataque dejó un saldo de dos supervisoras fallecidas y cinco heridos, la mayoría menores de edad. Pese a tener más munición, el joven se entregó a la policía tras la llegada de las autoridades a la unidad escolar. Este evento forma parte de una creciente ola de violencia escolar en el país.
Ante esta crisis, el Gobierno brasileño envió al Congreso un proyecto de ley para elevar las penas y calificar estos actos como «crímenes hediondos». El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha señalado directamente la facilidad de acceso a las armas como un factor clave, vinculando la situación a las políticas de flexibilización del porte de armas promovidas durante el mandato anterior de Jair Bolsonaro. Desde su regreso al poder en 2023, Lula ha trabajado en revocar los decretos que facilitaban la adquisición de armamento, argumentando que la seguridad en las aulas depende de un control mucho más estricto sobre las armas de fuego en la sociedad civil.