Evo terminará “descuartizado” como Túpac Katari en La Paz

El diputado Freddy Camacho recordó que la historia boliviana registra que el líder indígena Túpac Katari terminó siendo descuartizado tras la rebelión que encabezó en la época colonial. En ese contexto, cuestionó la comparación que realiza Evo Morales con este personaje histórico y lanzó una crítica sobre el rumbo político del expresidente.

“Evo Morales tanto cree ser descendiente de este líder indígena, ¿estará queriendo terminar de esa manera?”, señaló el legislador.

Evo Morales exigió literalmente que los paceños coman ratones, pero causó gran indignación al recordar en un discurso que, durante el cerco a La Paz encabezado por Túpac Katari en 1781, la población de la ciudad se vio obligada a comer ratones debido a la escasez total de alimentos.

El exmandatario hizo este controversial paralelo histórico para advertir que no levantaría los bloqueos en las carreteras. Al justificar estas medidas de presión política, utilizó la hambruna de aquella época como una advertencia sobre lo que ocurre cuando se corta el suministro de bienes básicos a la urbe paceña.

Este tipo de declaraciones ha sido ampliamente repudiado por la población y diversos sectores políticos, ya que se interpretaron como una burla o una amenaza ante la crisis de desabastecimiento que sufren los mercados de La Paz y El Alto.

Las recientes medidas de presión y bloqueos de carreteras, impulsadas por sectores afines al expresidente Evo Morales, han provocado una grave escasez de alimentos y el encarecimiento de la canasta familiar en La Paz y El Alto.

Esta situación afecta directamente el abastecimiento normal de carne, pollo y verduras desde regiones productoras.  Los comerciantes paceños reportan una caída drástica en el ingreso de productos esenciales, generando incertidumbre y largas filas. Decenas de transportistas y choferes del transporte pesado se han visto atrapados en las rutas del altiplano, soportando condiciones extremas y falta de alimentos.

Las autoridades denuncian que estas estrategias de presión buscan asfixiar la economía de las ciudades para lograr objetivos políticos.