Fernando Herbas lleva 43 días durmiendo en la cabina de su camión, varado en la localidad de Sayari, en la carretera Oruro-Cochabamba. Está a solo 90 kilómetros de llegar a Cochabamba, pero no puede avanzar. Como él, unos 250 choferes de transporte pesado internacional están atrapados en ese punto de bloqueo.
“Tenemos personas de la tercera edad, hay gente con enfermedades de base, diabetes, vesícula, presión alta; es difícil lo que estamos atravesando. A esto suma que ahora “no tenemos agua potable”, y han optado por consumir este líquido de un río.
El chofer aseguró que los pobladores de Sayari no son quienes bloquean. “Vienen los bloqueadores de otras localidades. No quieren entender, no quieren ceder con un paso humanitario. Han dinamitado toda la carretera, está totalmente destrozada, tiene huecos tremendos, como si hubiesen caído meteoritos en el asfalto”.
Ante la consulta de si recibieron apoyo de autoridades, respondió que “nadie se ha acercado, nadie, ni una ambulancia. Prácticamente estamos secuestrados por los bloqueadores, por nuestros mismos hermanos”.