La diputada de la alianza LIBRE por Potosí, Lissa Claros, lamentó que hasta la fecha el Órgano Ejecutivo no haya remitido a la Asamblea Legislativa el paquete de leyes anunciado para mitigar la crisis. Claros advirtió que, de no presentarse estas normativas de forma inmediata, el país enfrentará un escenario económico sin precedentes donde la garrafa de gas licuado podría llegar a costar hasta 100 bolivianos.
“Tenemos que trabajar en tiempo y materia en el tema de leyes estratégicas de hidrocarburos, exploraciones y la ley de minería, que tampoco existe la voluntad política, y con eso nos está mostrando el gobierno de Rodrigo Paz que es un gobierno improvisado y que no sabe a dónde está llevando a nuestro país. También nosotros estamos trabajando en el tema de litio; hemos tenido hace 15 días una de las cumbres que se ha llevado en el sudoeste potosino con la participación sobre todo de los pueblos indígenas, que es lo que más nos interesa. Estamos avanzando para que se pueda consolidar ya la ley de vaporíticos, donde se pueda establecer una regalía por encima del 10% para los departamentos productores y que vayamos hacia un verdadero proceso de industrialización”, anunció la diputada.
La garrafa de gas podría superar la subvención de (Bs 22,50) hasta los Bs 100 o más por la falta de envío y aprobación de leyes para la exploración y modificación del sector hidrocarburífero. Profundizando en la crisis energética, caída de ingresos por exportación y presión sobre los costos internos.
La falta de cilindros de Gas Licuado de Petróleo (GLP) ya se siente en los hogares y negocios. Mientras las filas en los centros de distribución se vuelven parte de la rutina diaria, en el mercado informal las garrafas se comercializan entre Bs 35 y Bs 40, muy por encima del precio oficial de Bs 22,50.
Vecinos de distintos barrios denuncian que los camiones distribuidores dejaron de pasar con regularidad, obligándolos a recorrer varios puntos de la ciudad para conseguir el producto. Algunos incluso admiten que tuvieron que volver a cocinar con leña o pagar precios elevados para no quedarse sin combustible.