Las alarmas volvieron a encenderse en el fútbol boliviano. Evo Morales confirmó públicamente que mantiene conversaciones para tomar el control de San Antonio de Bulo Bulo y convertirlo en el equipo que represente a las tres provincias del Trópico de Cochabamba.
El anuncio, lejos de generar únicamente expectativa, desató una ola de reacciones porque revive el fantasma de Palmaflor, el club que terminó desapareciendo tras pasar a manos del proyecto impulsado por el exmandatario.
Durante un encuentro con dirigentes y seguidores, Morales reveló que las negociaciones ya están avanzadas y que incluso el propietario del club habría dado su visto bueno.
«Aquí hubo una iniciativa sobre San Antonio de Bulo Bulo. ¿Por qué no convertirlo en el equipo del Trópico de Cochabamba? Ya conversamos con el dueño y dirigente, está de acuerdo. Tuvimos una segunda reunión. Queremos mejorar el nombre y el símbolo para que represente a las tres provincias: Chapare, Carrasco y Tiraque», manifestó.
El también líder cocalero explicó que el proyecto busca aprovechar el buen momento deportivo de San Antonio, que actualmente disputa la Copa Paceña y aspira a conseguir un cupo para la Copa Libertadores.
Sin embargo, sus declaraciones hicieron que muchos aficionados recordaran uno de los episodios más polémicos del fútbol nacional: el caso Palmaflor.
En 2022, el entonces Club Atlético Palmaflor dejó Quillacollo para convertirse en el equipo de las Seis Federaciones del Trópico. Con Evo Morales al frente del proyecto, la institución cambió de sede, identidad y administración bajo la promesa de construir una potencia futbolística.
La historia terminó muy distinta. Lo que comenzó con grandes anuncios acabó convertido en un fracaso deportivo y económico. Deudas con jugadores, sanciones por incumplimientos, problemas para habilitar futbolistas, pérdida de la categoría y una crisis institucional marcaron el derrumbe del club, que finalmente desapareció.