El sistema de videovigilancia “Ojo Vivo” de Cochabamba enfrenta serias deficiencias técnicas y administrativas. Según un reporte de la Policía, de aproximadamente 500 cámaras instaladas en la ciudad, solo 32 estarían funcionando, situación que limita las tareas de prevención, monitoreo e investigación de hechos delictivos.
Ante este panorama, la Alcaldía de Cochabamba anunció que realiza un diagnóstico técnico y jurídico para determinar el estado real del sistema y definir las acciones para su recuperación.
El director de Comunicación e Imagen Corporativa de la Alcaldía, Juan José Ayaviri, explicó que las fallas corresponden a un proyecto heredado de la anterior gestión, con observaciones técnicas y procesos judiciales pendientes.
El director de Comunicación indicó que parte de los problemas están relacionados con la falta de conexión entre radiobases, equipos almacenados y tecnología que no se adapta a los requerimientos actuales.
Además, explicó que el proyecto no solo contemplaba cámaras de vigilancia, sino otros componentes como control de placas e interconexión con servicios de emergencia, elementos que también quedaron afectados por los procesos legales.
Ayaviri señaló que existen dos principales dificultades para recuperar el sistema: la judicialización del proyecto y la reducción de recursos económicos provenientes del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH).
“Es difícil heredar un proyecto que tiene observaciones, procesos judiciales, sentencias, donde hay acusados y todavía está en curso. Alguien tiene que pagar por esto”, afirmó.
Asimismo, indicó que la disminución de ingresos municipales obligó a priorizar otros gastos, como el desayuno escolar, aunque aseguró que la seguridad ciudadana sigue siendo una prioridad.
Ayaviri ratificó que el municipio tiene responsabilidad directa sobre 200 cámaras, debido a que fueron adquiridas con recursos municipales, mientras que el resto corresponde a otros proyectos e instancias.