Advocaciones Marianas fortalecen la fe e identidad de la festividad de Urkupiña

En los primeros días de agosto, cuando Quillacollo comienza a prepararse para vivir una de sus celebraciones religiosas y culturales más importantes, las calles y espacios de la ciudad se convierten en escenario de una expresión particular de fe: la Peregrinación de las Advocaciones Marianas, un encuentro que, año tras año, reúne a imágenes y devotos provenientes de diferentes regiones de Bolivia y de otros países.

La actividad se desarrolla tradicionalmente entre el 5 y el 12 de agosto; este año será el sábado 8 de agosto, como antesala a las jornadas centrales de la Festividad de la Virgen de Urkupiña, y constituye una manifestación que busca destacar el profundo contenido mariano de esta celebración.

ORIGENES

Tiene su origen en una iniciativa impulsada el año 2006 por Reynaldo Benavides Crespo y Juan Carlos Bernal Parada, apoyados por periodistas locales, quienes la promovieron con el propósito de resaltar la dimensión religiosa de Urkupiña y mostrar la riqueza de las diferentes advocaciones con las que la Virgen María es venerada en distintos pueblos y culturas.

Desde aquella primera experiencia, la peregrinación fue creciendo progresivamente. La participación de nuevas advocaciones, la incorporación de comunidades de devotos y el interés que despierta entre los visitantes permitieron que esta manifestación adquiriera una mayor dimensión y se incorporara paulatinamente a las actividades que anteceden a los días principales de la festividad.

BOLIVIA UNE MUNDO

Desde diferentes regiones de Bolivia llegan imágenes que representan profundas tradiciones religiosas y culturales. Entre ellas se encuentran la Virgen de Copacabana, Nuestra Señora del Carmen, la Virgen del Socavón, la Virgen de La Merced de Cochabamba, la Virgen de Loreto del Beni, la Virgen de Chaguaya, la Virgen de Cotoca, la Virgen del Pilar de Pando, la Virgen de la Encarnación de Yura, Nuestra Señora de la Asunción de Llallagua, María Auxiliadora, Nuestra Señora de las Nieves y Nuestra Señora del Rosario de Vinto, además de la Virgen del Amparo de Sacaba.

Pero el encuentro también trasciende las fronteras nacionales. La peregrinación ha incorporado advocaciones reconocidas internacionalmente, como la Virgen de Guadalupe de México, Nuestra Señora Aparecida de Brasil, Nuestra Señora de Luján de Argentina, Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Nuestra Señora de El Quinche de Ecuador, la Virgen de Caacupé de Paraguay y Nuestra Señora de Lourdes de Francia.

A ellas se suman la Inmaculada Concepción, patrona de los Padres Oblatos; Nuestra Señora de Fátima, la Medalla Milagrosa y la Virgen Niña, acompañada por sus padres, San Joaquín y Santa Ana.

De esta manera, Quillacollo se convierte durante estos días en un punto de encuentro de diferentes expresiones de la devoción mariana, donde cada advocación llega acompañada de una historia particular, una tradición y una comunidad que mantiene viva su fe.

ADVOCACIÓN MARIANA

La palabra advocación hace referencia al título o nombre con el que los fieles identifican y veneran a la Virgen María en un determinado lugar o contexto.

Estas denominaciones pueden estar relacionadas con el sitio donde surgió una tradición religiosa, con una aparición, un acontecimiento considerado milagroso, una circunstancia histórica o una particular forma de devoción.

Por ello, aunque las advocaciones tienen diferentes nombres y representaciones, todas se encuentran vinculadas a la figura de la Virgen María.

Esta diversidad es precisamente uno de los elementos que otorga un significado especial a la peregrinación de Urkupiña: diferentes pueblos y comunidades llegan a Quillacollo con sus propias expresiones de fe para integrarse a una celebración común.

De una iniciativa periodística a una expresión consolidada

La historia de esta peregrinación tiene además una característica particular. Su origen no estuvo inicialmente vinculado a una estructura institucional de grandes dimensiones, sino a la iniciativa de periodistas locales que identificaron la necesidad de destacar el contenido mariano de la Festividad de Urkupiña.

Desde 2006, la actividad fue adquiriendo una identidad propia y, con el paso del tiempo, se convirtió en una expresión cada vez más visible dentro del calendario de actividades de agosto.

El crecimiento de la peregrinación demuestra cómo una iniciativa puede consolidarse cuando encuentra respaldo en la comunidad y logra conectarse con una tradición profundamente arraigada.

Hoy, la llegada de las diferentes advocaciones representa un momento esperado por los devotos y contribuye a ampliar el significado de la festividad, mostrando que Urcupiña no solo es una celebración local, sino también un espacio capaz de congregar manifestaciones de fe de diferentes procedencias.

MIRA HACIA EL FUTURO

A casi dos décadas de aquella iniciativa nacida en 2006, la Peregrinación de las Advocaciones Marianas muestra una evolución que merece ser reconocida y documentada.

Su crecimiento refleja el interés de las comunidades por mantener vivas sus tradiciones y, al mismo tiempo, evidencia la capacidad de la Festividad de Urkupiña para incorporar nuevas expresiones sin perder su esencia.

El encuentro de las advocaciones marianas representa, en ese sentido, una imagen de unidad en la diversidad. Cada advocación llega con su propia historia y con la identidad de un pueblo, pero todas confluyen en Quillacollo alrededor de una misma celebración. JCarlos Bernal

INTEGRACIÓN

La peregrinación que comenzó como una iniciativa impulsada por periodistas locales se proyecta hoy como una expresión cultural y religiosa en crecimiento. Su consolidación puede convertirse en un aporte importante para fortalecer la identidad de Urkupiña, enriquecer la memoria histórica de la festividad y contribuir a la construcción de una candidatura sólida ante el desafío del reconocimiento internacional.

Porque preservar Urkupiña no significa únicamente conservar una celebración: significa proteger la memoria de sus pueblos, la fe de sus comunidades, sus expresiones culturales y las tradiciones que, año tras año, encuentran en Quillacollo un lugar de encuentro.

Y en ese camino, la Peregrinación de las Advocaciones Marianas representa una historia que comenzó en 2006 y que continúa escribiéndose con cada imagen, cada devoto y cada comunidad que llega a los pies de la Virgen de Urkupiña.