El laurel, un ingrediente habitual en sopas, guisos y salsas, empezó a ganar espacio fuera de la cocina por una pregunta que circula cada vez más en el terreno de la nutrición: si puede ayudar a reducir el colesterol.
Una revisión publicada por la dietista especializada Morgan Pearson en Verywell Health advirtió que existen estudios iniciales que vinculan a esta hoja aromática con posibles beneficios para la salud cardiovascular.
El interés se concentra en los compuestos vegetales del laurel, como polifenoles y flavonoides, que podrían influir en procesos relacionados con las grasas y el estrés oxidativo.
Muchos de estos estudios surgieron debido al conocimiento ancestral de los beneficios que aportaría por ejemplo un té de laurel, acompañado con canela y orégano, pues se le atribuyen propiedades que pueden aportar en la reducción del colesterol «malo».
Esta creencia popular se debe a las propiedades de estos elementos, pues la canela tiene propiedades antiinflamatorias, combate el estreñimiento, la inflamación estomacal y alivia momentáneamente las molestias como los cólicos.
Mientras que las hojas de laurel tienen propiedades antibacterianas y antiinflamatorias. Igualmente es rico en vitaminas como la A y la C y posee propiedades digestivas. Por su parte, el orégano también tiene propiedades antioxidantes.
Estos tres ingredientes mezclados en una infusión pueden consumirse de forma paralela al tratamiento indicado por un profesional de la salud.
INFUSIÓN
Ingredientes: 1 cucharada de orégano, 4 a 6 hojas de laurel, 1 varita de canela y 250 ml de agua.
Lo primero que debe hacer es poner el agua y antes del hervor añadir los demás ingredientes. Tápelo y déjelo hervir de 10 a 15 minutos.
Finalmente, retire del fuego y cuando esté frío puede beberlo.