En una dura y frontal interpelación a la administración central, la diputada Claudia Herbas calificó sin rodeos al primer mandatario de la nación como un mitómano, asegurando que existe una marcada inclinación por faltar a la verdad de manera sistemática ante toda la ciudadanía.
Durante su intervención, la legisladora cuestionó con severidad lo que catalogó como una constante simulación y fingimiento de demencia institucional frente a diversos casos de corrupción que involucran de manera directa al entorno más cercano del poder ejecutivo.
Herbas profundizó en sus críticas señalando la insostenibilidad de las explicaciones oficiales, particularmente en aquellas situaciones donde la máxima autoridad niega cualquier tipo de vínculo con presuntos delincuentes que, según los antecedentes expuestos, operaban y permanecían en su círculo íntimo de manera permanente durante las veinticuatro horas del día.
Sumó cuestionamientos sobre las actividades comerciales del entorno familiar presidencial, configurando lo que denominó un mandato caracterizado por la falta de rendición de cuentas.
Calificando los diez meses de gestión como un periodo absolutamente inoperante, incapaz e insensible frente a las demandas de las familias bolivianas, la parlamentaria alertó sobre las repercusiones económicas del rumbo gubernamental.
En esa línea, enfatizó su rechazo a las negociaciones orientadas a concretar un acuerdo financiero con el Fondo Monetario Internacional, advirtiendo que dichas medidas fiscales solo acelerarán el empobrecimiento sistemático de la clase media y de los sectores trabajadores que sostienen el aparato productivo.
Finalmente, la diputada criticó el discurso oficialista centrado en supuestas conspiraciones externas para justificar la crisis, desestimando los argumentos del Ejecutivo y reprochando los ataques dirigidos hacia la testera legislativa y las principales autoridades electas por voto popular del Estado.