Tras la aprobación del Decreto Supremo 5707 por parte del gabinete ministerial para ampliar el estado de excepción por conmoción interna, el vocero presidencial, José Luis Gálvez, defendió la medida y advirtió que el Ejecutivo no dudará en endurecer las acciones si persisten las protestas en el país.
Gálvez aseveró: “Tengan la certeza, en la medida que la Asamblea Legislativa apruebe la continuidad de este estado de excepción, que de ser necesario se va a dictar estado de sitio. Se va a utilizar la fuerza constitucional, se va a militarizar y se van a hacer respetar los derechos que constitucionalmente están en el marco de la ley permitidos, porque hay que resguardar al pueblo boliviano”.
El funcionario argumentó que los factores de conflicto de los 53 días de protestas vividos entre mayo y junio siguen latentes. Recordó que el anterior estado de excepción, implementado el 20 de junio por 90 días hasta el 18 de septiembre, permitió pacificar la nación, pero advirtió que «las amenazas de bloquear, de poder privar de la circulación y de romper el orden constitucional siguen vigentes. Por eso se ha sacado este decreto supremo».
La normativa establece que las medidas extraordinarias se mantendrán vigentes hasta que la Asamblea Legislativa Plurinacional emita una resolución formal, o bien operarán de forma excepcional si no son tratadas en los plazos previstos, en un escenario donde diversos sectores sociales ya han manifestado su absoluto rechazo y advierten con drásticas medidas de presión.
Paralelamente, las autoridades gubernamentales continúan evaluando la situación de seguridad interna en las diferentes regiones del territorio nacional para garantizar el abastecimiento, la libre transitabilidad y el orden público ante cualquier eventualidad o intento de desestabilización.