Un reciente video difundido en redes sociales, donde se observa al gobernador de Cochabamba, Leonardo Loza, comprando un vaso de postre a dos niños trabajadores para luego regalar un solo peso boliviano sobre la tarifa antes de degustarlo frente a la cámara, deja ver una profunda falta de ética en la comunicación política.
La autoridad instrumentaliza la imagen de los menores en situación de vulnerabilidad como escenografía para proyectar cercanía y sencillez popular hacia ellos. Sin embargo, el aumentar un peso boliviano para las cámaras no solo es una «caridad paupérrima» porque con ese peso los menores no mejorarán su nivel de vida, ¿era necesario el vídeo?, sino que también hace ver su ego ahí sentado con guirnaldas y los niños trabajando. Estas publicaciones no ayudan a su imagen, mucho menos a los niños, en lugar de enfrentar con verdaderas políticas públicas de protección integral y erradicación de la pobreza y el trabajo infantil.