El Viagra podría ser eficaz para luchar contra el cáncer

La historia del sildenafilo es una de las más interesantes de la medicina moderna. Este medicamento, conocido mundialmente como Viagra, fue desarrollado originalmente como un tratamiento para la hipertensión arterial y el dolor torácico producido por la disminución del flujo al corazón. Pero el motivo por el que llegó al corazón de los voluntarios que participaron en sus ensayos clínicos fue uno de sus efectos secundarios más notorios: producía erecciones duraderas.
La aprobación de Viagra como tratamiento para la disfunción eréctil fue uno de los casos más notorios de reaprovechamiento de fármacos, y también uno de los más rentables, puesto que se estima que la farmacéutica Pfizer obtuvo 20.000 millones de dólares de beneficios durante el tiempo que duró la patente.
Durante todos estos años la investigación en sildenafilo ha seguido tratando de aprovechar las bondades de este medicamento. En la actualidad se sigue empleando para la disfunción eréctil, pero también como tratamiento para la hipertensión pulmonar y para la mejora del rendimiento deportivo. Incluso ha trascendido a la raza humana y también hay estudios que muestran beneficios para el tratamiento de megaesófago en perros.
Precisamente, en esta búsqueda de posibilidades del sildenafilo, unos investigadores del Instituto Weizmann de Ciencias han descubierto que podría ayudar a reducir la metástasis del cáncer. Según indican los investigadores, el sildenafilo limitaría el consumo de colesterol por parte de las células cancerosas, una molécula clave para que las células de un tumor escapen al torrente sanguíneo y formen metástasis por todo el cuerpo.
Por tanto, según sugieren los investigadores, al tomar sildenafilo se produce un “efecto esponja”, ya que las células del cuerpo comienzan a absorber más colesterol y, como consecuencia, reducen sus niveles en sangre. Al haber menos cantidad de colesterol circulante, las células cancerosas no pueden obtener el necesario para escapar del tumor.
Para realizar el estudio han empleado cultivos celulares de células cancerosas humanas y modelos animales de ratones que suelen desarrollar metástasis. Además, el análisis ha permitido establecer una correlación muy interesante con otros medicamentos.