No es gordura, es la cirrosis colapsando en tu organismo

La cirrosis hepática descompensada es la etapa crítica en la que un hígado lleno de cicatrices ya no consigue realizar adecuadamente sus funciones y comienzan a aparecer complicaciones graves.
Una de ellas es la hipertensión portal. La sangre que llega desde buena parte del aparato digestivo normalmente debe atravesar el hígado, pero las cicatrices dificultan ese recorrido y aumentan la presión dentro de la vena porta.
Esa sangre entonces busca caminos alternos y algunas venas pueden dilatarse, mientras otros cambios en la circulación y en el funcionamiento del hígado y los riñones favorecen la retención de sodio y agua. Es ahí donde puede aparecer la ascitis, esa acumulación de líquido que hace crecer y tensar el abdomen.
A medida que aumenta la ascitis, la persona puede sentir pesadez, llenarse rápidamente al comer, tener dificultad para moverse e incluso comenzar a respirar con mayor esfuerzo porque un abdomen muy distendido puede limitar el movimiento del diafragma. Al mismo tiempo pueden desarrollarse várices en el esófago o el estómago debido a la hipertensión portal, y si alguna se rompe puede producir una hemorragia grave.
El hígado tampoco logra manejar ciertas sustancias como antes y algunas pueden acumularse en la sangre, favoreciendo confusión, somnolencia o cambios en el comportamiento, una complicación conocida como encefalopatía hepática.
Un abdomen que aumenta rápidamente de tamaño, dificultad para respirar, vómito con sangre, evacuaciones negras, fiebre, confusión marcada o una somnolencia fuera de lo habitual no son molestias para esperar varios días a ver si desaparecen. En una persona con cirrosis pueden anunciar complicaciones que requieren atención hospitalaria urgente. Y cuando ya existe una descompensación, también puede ser necesario valorar si la enfermedad ha llegado al punto en que debe considerarse un trasplante de hígado.
La cirrosis puede haber tardado años en llegar a esta etapa, pero cuando aparecen ascitis, hemorragias, confusión u otras complicaciones graves ya no alcanza con seguir haciendo la vida de siempre y esperar que el abdomen vuelva a bajar. Ese cuerpo necesita atención médica porque ignorar esos cambios solamente deja avanzar una enfermedad mortal.