Cereales con leche, pan tostado, todo ello acompañado de un vaso de zumo de naranja: esto es lo que muchos de nosotros desayunamos. Pero esto está lejos de ser el desayuno ideal desde un punto de vista nutricional.
De hecho, este tipo de desayuno alto en hidratos de carbono fomenta la secreción de insulina, lo que debe evitarse, especialmente por la mañana.
Según los nutricionistas, los desayunos salados están más recomendados que los desayunos dulces. De hecho, consumir una fuente de proteínas por la mañana ayuda a sentirse saciado durante más tiempo y reduce los antojos matutinos.
Los huevos son la opción ideal porque contienen proteínas de muy alta calidad y son ricos en vitaminas y oligoelementos.
Pero también puedes variar con jamón, queso o yogur.
Envés de beber un zumo de fruta, se recomienda comer la fruta como tal, porque te permite masticar y fomenta la saciedad, a diferencia de un zumo de fruta.