También conocida como «néctar del valle», la chicha es una bebida alcohólica a base de maíz que se produce en los valles de Cochabamba desde hace más de 1.500 años y hoy se sirve en chicherías de todo el país y es parte del folklore boliviano.
Elabora principalmente a base de maíz fermentado y agua, mediante un proceso en el que el grano se muele, se convierte en una pasta o halla (con almidones que se transforman en azúcares), se deja secar y luego se fermenta en cántaros de barro.
Pese a que suele ser una bebida catalogada exclusivamente como «alcohólica», nuestros ancestros reconocen su valor nutricional debido a que nació como una bebida para brindar energía al estar hecha en su mayoría por maíz.
En la medicina tradicional y las comunidades rurales de los valles de Cochabamba, a la chicha artesanal (consumida con moderación o en su preparación específica) se le atribuyen ciertos usos y propiedades.
Según una investigación del Centro de Investigación Agroecología Universidad Cochabamba (Agruco), de la Universidad Mayor de San Simón, la chicha, la bebida alcohólica más antigua de la historia de Bolivia, tiene propiedades alimenticias, medicinales y estéticas muy poco o casi nada conocidas en las ciudades.
Los resultados revelan diversas propiedades atribuidas por la población rural. Entre las medicinales cura resfríos y pulmonía, e incluso, según aseguran, previene la gripe A H1N1.
Valor nutricional: Contiene vitaminas y nutrientes propios del maíz fermentado que aportan energía al organismo.
Uso medicinal popular: En el área rural es utilizada tradicionalmente como remedio casero para aliviar resfríos, afecciones pulmonares o malestares de las parturientas.
Cabe resaltar que dicho estudio destaca su consumo moderado y en lo posible con una mínima o nula cantidad de alcohol.