El centro histórico de Quillacollo parece estar perdiendo su identidad para convertirse en un gigantesco mercado persa. Aceras ocupadas, calles invadidas por puestos de venta y peatones obligados a caminar por la calzada forman parte de una problemática que genera creciente preocupación entre los vecinos de la zona central.
La controversia se agudiza ante denuncias vecinales sobre un presunto registro de comerciantes que contemplaría 100 bolivianos por trámites y 150 bolivianos por concepto de Pago Único, procedimiento que, según los denunciantes, se estaría realizando a espaldas de la OTB de la zona central y con presunta anuencia de funcionarios de la Intendencia y dirigentes gremiales.
Un video que circula sobre esta situación muestra una discusión relacionada con dicho procedimiento, aunque corresponde a las autoridades esclarecer su legalidad, finalidad y alcance. Los vecinos cuestionan cómo una zona considerada Centro Histórico y de Recogimiento Espiritual, conforme a disposiciones municipales anteriores, termina sometida al crecimiento desordenado del comercio callejero.