Denuncian desalojo injusto a comerciantes en Quillacollo

Las vendedoras históricas de chicharrón de pollo, ubicadas en la calle Cleomedes Blanco (entre Abaroa), denuncian persecución y desalojo por parte de la Intendencia Municipal, dejándolas en el desamparo total tras décadas de trabajo.

Doña Julia Huallpa (Adulto Mayor): Con lágrimas en los ojos, relata que lleva más de 30 años en el puesto. Debido a una grave hernia de disco, sus hijas atienden el negocio para mantenerla a ella y a su esposo enfermo.

Lucía Mancilla (comerciante): Con 25 años en el sector y problemas de salud, explica que el conflicto estalló luego de que decidieran arreglar el piso del lugar, el cual estaba destrozado. Como «castigo», la Intendencia les prohibió vender de la noche a la mañana, ignorando que invirtieron de sus propios bolsillos.

El abogado defensor, Maximiliano Ureña, calificó la acción como una «persecución indebida» y reveló detalles contundentes:

El «delito»: Las comerciantes contrataron un albañil para aplanar la acera porque niños y ancianos se caían en el lugar. En lugar de premiar la mejora de la vía pública, el municipio las castigó.