Final de locura: El Betis empata con el “Real Madrid” en la última jugada

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El fútbol, en su estado más puro y dramático, se dio cita esta tarde en el Estadio de La Cartuja. En un encuentro que parecía destinado a engrosar la lista de victorias pragmáticas del Real Madrid, un latigazo final de Héctor Bellerín en el minuto 93 devolvió la lógica al marcador. El Real Betis rescató un punto de oro (1-1) tras un asedio constante que chocó, durante casi noventa minutos, contra la figura titánica de Andriy Lunin, el gran protagonista del duelo a pesar del empate final.
El choque comenzó con el guion previsto por Álvaro Arbeloa. El Real Madrid saltó al césped con la intención de amedrentar a su rival mediante la posesión y el aprovechamiento de las bandas. Kylian Mbappé, eléctrico en sus primeros apoyos, avisó pronto con una internada que Álvaro Valles despejó con apuros. Los saques de esquina se sucedían a favor de los visitantes, pero el Betis, ordenado y paciente, no se descomponía.
Sin embargo, el talento individual rompió el equilibrio. Tras una ocasión clarísima de Mbappé en el 13, que rozó el poste, llegó el mazazo. En el minuto 17, Fede Valverde probó fortuna con un disparo lejano y potente. Valles no logró blocar el cuero y el rechace, demasiado blando, cayó en las botas de un Vinicius Junior que no perdona. El 0-1 subió al marcador, castigando la falta de contundencia local en el área pequeña.
A partir del ecuador de la primera mitad, el conjunto de Manuel Pellegrini decidió dar un paso al frente. Antony empezó a encontrar fisuras en el centro del campo madridista. El control del juego cambió de bando, aunque el infortunio golpeó de nuevo al Betis: Marc Bartra tuvo que retirarse lesionado, dejando su lugar a un Diego Llorente que dotó de mayor salida de balón al equipo.
Fue entonces cuando empezó el «Show de Lunin». Bakambu, en el 33, inauguró el festival de paradas del ucraniano. Justo antes del descanso, el portero blanco voló para detener dos remates a bocajarro de Antony y del propio Bakambu. La grada de La Cartuja no podía creer cómo el marcador seguía señalando la mínima ventaja visitante ante tal aluvión de juego bético.
En la reanudación, el Betis no bajó el pistón. La entrada de Isco Alarcón y Lo Celso aportó la clarividencia necesaria para desarmar a un Madrid que, falto de energía, empezó a refugiarse excesivamente cerca de su portería. El asedio era total: Natan estrelló un cabezazo en el 74 que rozó el larguero y Antony volvió a toparse con los guantes de un Lunin que parecía imbatible.
Pero la resistencia tiene un límite. Con el tiempo cumplido y el banquillo madridista pidiendo la hora, Héctor Bellerín se sumó al ataque con fe ciega. En el minuto 93, un balón suelto en la frontal fue aprovechado por el lateral para batir, por fin, la resistencia del arquero ucraniano. El estallido de júbilo en La Cartuja fue la respuesta a un partido de entrega total, donde el Betis demostró que, frente a las paradas imposibles, la insistencia siempre tiene recompensa.