Chile
En una jornada que marca un hito en la política migratoria del Cono Sur, este jueves, alrededor de las 07:30 horas, despegó el primer vuelo de expulsión masiva de migrantes irregulares desde territorio chileno bajo la gestión del actual mandatario, José Antonio Kast. Esta acción no es un hecho aislado, sino que representa la ejecución de una de las promesas centrales del plan de seguridad y control fronterizo del Ejecutivo, orientado a regularizar la situación migratoria mediante la salida forzosa de extranjeros con antecedentes penales o estatus irregular.
La compleja operación logística tuvo como epicentro la base del Grupo 10 de la Fuerza Aérea de Chile (FACh), una zona estratégica situada en una pista contigua al Aeropuerto Internacional de Santiago. El despliegue fue cubierto ampliamente por medios locales, destacando el uso de un Boeing 737 de la institución militar para garantizar el traslado seguro de los ciudadanos. Según reportó BioBio Chile, el protocolo de seguridad fue estricto: cada uno de los migrantes expulsados fue custodiado individualmente por un funcionario de la Policía de Investigaciones (PDI), asegurando el control total durante el trayecto aéreo.
En este primer grupo de deportados se contabilizaron 12 ciudadanos bolivianos, junto a 9 ecuatorianos y 19 colombianos.
El criterio de expulsión responde a una política de «tolerancia cero» frente a la delincuencia. Los afectados no solo enfrentaban faltas administrativas por el ingreso al país a través de pasos no habilitados, sino que, en su mayoría, cuentan con sentencias o procesos por delitos graves que impactaron la seguridad pública. Entre los cargos detallados por el Ministerio del Interior se encuentran el tráfico ilícito de drogas, la receptación de vehículos, el robo con violencia, lesiones, daños a la propiedad y el porte ilegal de armas. Con esta medida, el Gobierno de Kast busca enviar una señal de autoridad, priorizando la salida de aquellos que han vulnerado el marco legal nacional.