Población y artistas molestos por suspensión de la serenata a Quillacollo

La administración municipal de Quillacollo, encabezada por el alcalde Luis Santa Cruz, atraviesa uno de sus momentos más difíciles, ante una ola creciente de críticas ciudadanas, denuncias de presuntas irregularidades y fallas estrepitosas en la organización de la Festividad de la Virgen de Urkupiña 2026.

La población de Quillacollo y los artistas locales se encuentran profundamente molestos tras la decisión del alcalde de Quillacollo, Luis Santa Cruz Torrico, de suspender la tradicional serenata por el 121.º aniversario del municipio.

La Alcaldía justificó la medida bajo un plan de austeridad, anunciando que los fondos originalmente destinados al evento artístico se redirigirán para la compra de combustible, bacheo y mejoramiento de calles. Esta determinación encendió el malestar en el sector cultural debido a los siguientes motivos:

Sacrificio de la cultura: Músicos y gestores culturales critican que siempre sea el sector artístico el que deba «pagar los platos rotos» ante las crisis económicas municipales. Argumentan que las deficiencias de infraestructura urbana no deberían solucionarse recortando el presupuesto al arte.

Precarización del artista local: Diversos sectores reclaman que, históricamente, los artistas de Quillacollo se han presentado por montos mínimos o incluso de forma gratuita por el cariño a su tierra. Reclaman que las autoridades recurren a ellos para rellenar programas festivos, pero cuando se trata de reconocer económicamente su trabajo o mantener los espacios, se escudan bajo la frase «no hay presupuesto».

Pérdida de ingresos: La cancelación de la serenata representa un duro golpe económico para las agrupaciones, técnicos de sonido, personal de apoyo y todo el movimiento económico que genera la producción de eventos musicales en la región. Esta polémica coincide además con una reciente reestructuración en el municipio, tras la designación de la reconocida artista Lena Alcocer como nueva directora interina de Cultura, quien ahora enfrenta el desafío de contener el descontento del sector folklórico y musical.