Peligrosa relación entre las ‘sopitas’ y males del corazón

Son bastante populares sobre todo entre la juventud, sin embargo muchos no toman en cuenta cuan peligrosas pueden ser para nuestro organismo si las consumimos de forma regular.
Un estudio encontró que comer las famosas «sopitas instantáneas» entre 2 a 3 veces por semana aumenta el riesgo de enfermedades del corazón, derrame cerebral y diabetes.
Un vaso de sopa instantánea es casi solo harina refinada, aceite y sal. Para secarlos, la mayoría de los fideos se fríen en aceite de palma, rico en grasa saturada.
Un vaso de sopa de pollo vendido en Estados Unidos trae 1,180 miligramos de sodio, más de la mitad del límite diario de 2,000 que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Al comerlo, el almidón refinado se digiere rápido, la glucosa sube en la sangre y el páncreas libera insulina. El sodio retiene agua dentro de los vasos sanguíneos, y ese volumen extra empuja contra las paredes de las arterias.
Cuando esto se repite varias veces por semana, el hígado convierte parte del exceso de carbohidratos refinados en grasa y la manda a la sangre como triglicéridos. Con el tiempo, las células pueden responder menos a la insulina, el paso previo a la diabetes tipo 2. La presión alta sostenida daña y endurece las arterias, y según la OMS está detrás de cerca de la mitad de las muertes por infarto y derrame cerebral.
Corea del Sur es el país que más sopas instantáneas come por persona. En 2014, un equipo de Harvard analizó a 10,711 adultos coreanos: las mujeres que las comían 2 veces o más por semana tuvieron 68 % más probabilidades de tener síndrome metabólico.
En 2017, un estudio con 3,397 universitarios de Seúl encontró que comerlas 3 veces o más por semana se asociaba con 2.6 veces más probabilidades de tener triglicéridos altos.
En general, los especialistas llegaron a la conclusión que no se recomienda el consumo de sopas instantáneas ya que son consideradas comida rápida y tienen diversos riesgos a la salud a largo plazo.