Bloqueo nacional: el paro de transporte paralizó a Bolivia

Bolivia
Este martes, Bolivia vivió una de las jornadas de movilización más contundentes y determinantes de los últimos años, marcada por un bloqueo nacional de caminos que logró paralizar casi por completo la actividad en el eje troncal del país. Lo que inició como una protesta sectorial se transformó rápidamente en un despliegue masivo de fuerza por parte del transporte boliviano, que utilizó sus propias herramientas de trabajo para estrangular las principales arterias viales, dejando aisladas a las ciudades más importantes y suspendiendo el flujo comercial entre departamentos. El panorama desde las primeras horas de la madrugada fue desolador; según datos oficiales de la ABC, se contabilizaron al menos 65 puntos de bloqueo distribuidos de manera estratégica para garantizar el éxito de la medida.
Cochabamba volvió a ser el epicentro del conflicto, con cortes totales en zonas críticas como Parotani y Colomi, lo que fracturó de forma definitiva la conexión terrestre entre el oriente y el occidente del país. Mientras tanto, en La Paz y El Alto, más de 60 puntos de cerco impidieron el tránsito normal, obligando a miles de personas a realizar largas caminatas y transbordos improvisados bajo un clima de incertidumbre. El trasfondo de esta movilización apunta directamente contra el Decreto Supremo 5503, una normativa que establece la eliminación de la subvención a los carburantes, medida que fue recibida por el sector transporte como un golpe mortal a su sostenibilidad financiera. Los dirigentes sostienen que el incremento en los costos operativos es insostenible y exigen soluciones inmediatas a la crisis de combustibles. Al caer la tarde, aunque algunos puntos comenzaron a liberar el paso, el sentimiento de alerta persiste en toda la población. El sector movilizado ha condicionado el cese definitivo de las medidas de presión a la instalación de una mesa de diálogo con resultados concretos por parte del Gobierno nacional. Bolivia cierra este martes en una tensa calma, aguardando señales oficiales que eviten que este bloqueo se convierta en la antesala de un paro nacional indefinido.